Diario de León

La gran marcha por Wojtyla

La reacción del mundo católico ha superado todas las previsiones y Roma se ve desbordada por cientos de miles de fieles que buscan la última oportunidad de dar su adiós al Papa

Publicado por
F. Tabarés - enviada especial | roma
León

Creado:

Actualizado:

La Iglesia ya tiene su gran marcha. La muerte de Juan Pablo II y la exposición de su cadáver en la basílica de San Pedro ha provocado una reacción del mundo católico que ni los jerarcas más entusiastas hubieran podido adivinar. Hoy más que nunca, todos los caminos conducen a Roma; la ciudad se ha convertido en un vaso lleno de agua a punto de estallar: hasta ayer eran dos los millones de peregrinos que en 24 horas se habían plantado en la capital de Italia pero la marea humana continúa, como un gran tsunami que empieza a preocupar a las autoridades. Las noticias se suceden aquí a ritmo de parte de guerra: bloqueo total del tráfico; dos millones de personas en San Pedro y centenares de miles llegando; la estación Termini literalmente invadida; veinte mil soldados para controlar a la multitud; los peregrinos empiezan a perder los nervios; quince horas de cola para ver al pontífice; el espacio aéreo cerrado; una batería de misiles protege San Pedro; dos millones de polacos en marcha hacia Roma; cientos de miles atraviesan Europa desde Alemania, Austria, Suiza, España... La invasión romana pero en sentido contrario. Resulta imposible describir la reacción que se ha producido en torno al cadáver de Juan Pablo II. A las tres de la tarde de ayer, la administración italiana enviaba un sms a todos los ciudadanos de este país para advertirles que no se pusieran a la cola, esa descomunal cola que hoy es Roma. Treinta horas antes de cerrarse la capilla ardiente del Papa muerto, prevista para las diez de la noche de hoy, la marea humana era de tal magnitud -cinco kilómetros de una cola de diez metros de ancho- que, según los cálculos de la organización, una persona que hubiese entrado en la fila a las tres de la tarde de ayer tenía muy pocas posibilidades de llegar a contemplar el cadáver de Wojtyla. «¡Ciudadanos de Roma, abrid las puertas a los peregrinos!». Guido Bertolaso, comisario extraordinario del Gobierno de Italia para el funeral, pidió ayer a sus conciudadanos que expriman su habitual hospitalidad para encajar con paciencia este inesperado fenómeno.

tracking