Condenados a 2.775 años los etarras que quisieron atentar en Chamartín
La Audiencia Nacional condenó ayer a 2.775 años de cárcel a los etarras Gorka Loran y Garikoitz Arruarte por colocar, en la Nochebuena del 2003, una maleta con 28 kilos de explosivos en el intercity Irún-Madrid con la intención de que explotase tras su llegada a la estación ferroviaria madrileña. El artefacto fue detectado y desactivado en la estación de Burgos, después de que la Policía Nacional detuviese a Arruarte en San Sebastián cuando se disponía a subir al tren con otra bomba de 25 kilos, y de que arrestase a Loran en Hernani (Guipúzcoa) cuando regresó a su casa después de depositar la maleta en el habitáculo reservado a tal efecto en el vagón número dos. Los condenados también colocaron dos bombas con dos kilos de explosivos en las vías de la línea Logroño-Zaragoza-Lleida: una explotó y causó escasos daños materiales y la otra fue desactivada tras su arresto. La Sección Primera de lo Penal les considera autores de sendos delitos de pertenencia a banda armada (9 años), de daños terroristas continuados (3 años), de tenencia ilícita de armas (3 años) y de 184 delitos de homicidio terrorista en grado tentativa (15 años por delito), tantos como viajeros (180) y personal de Renfe (4) iban en el tren en el momento que la bomba fue localizada y desactivada. La sentencia constata que el artefacto, en perfecto estado de funcionamiento, estaba programado para estallar a las 15.55 horas, 43 minutos después de la hora de llegada a Chamartín.