Diario de León

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Un sueldo para vivir sólo por nacer Canadá, Alaska y Brasil tienen sus rentas básicas El miedo al surfista de Malibú para negar la renta Entre la reforma fiscal y una tasa a los beneficios

El Congreso de los Diputados estudiará la viabilidad de una renta básica ciudadana en España tras ser acordado en una resolución sobre medidas para afronta

Participantes en el debate de renta básica en la Fundación Julián Besteiro, entre ellos Ramiro Pinto

Participantes en el debate de renta básica en la Fundación Julián Besteiro, entre ellos Ramiro Pinto

Ana Gaitero
León

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¿Qué pasaría si todos los ciudadanos al nacer o al cumplir la mayoría de edad tuvieran derecho a cobrar del Estado una renta para cubrir sus necesidades básicas de subsistencia? ¿Podría soportarlo el sistema público? ¿Cómo se financiaría? A estas preguntas tienen que dar respuesta los diputados que, a partir del próximo período de sesiones del Congreso, integren la subcomisión para el estudio de la viabilidad de la renta básica ciudadana. La renta básica de ciudadanía ha entrado en el Parlamento español. A partir de septiembre en la comisión de Trabajo y Asuntos Sociales del Congreso se constituirá una subcomisión «para elaborar un estudio sobre la viabilidad económica de una renta básica universal», en la que el Gobierno «deberá colaborar» «aportando la documentación e información necesaria para el desarrollo de sus trabajos». PSOE, ERC, Coalición Canaria e Izquierda Verde (IU-ICV) apoyaron con motivo del debate sobre el estado de la Nación la propuesta de resolución sobre dependencia que en su último párrafo alude al estudio para determinar la viabilidad de la renta básica ciudadana en España. El debate salta desde asociaciones interconectadas en la red de la renta básica, entre ellas una con sede en León, Arenci, al foro político más importante del país. Sus fundamentos parten de que el trabajo, base del pacto social en las sociedades industrializadas, está agotado como modelo para distribuir riqueza en la sociedad del siglo XXI. El empleo es un bien que no llega a todos los ciudadanos y cada vez está más amenazado por la modernización y la implantación de tecnología en los sistemas productivos. Además, se da la paradoja de que el aumento de la riqueza del sistema productivo no repercute en la sociedad. Unas migajas para el bienestar «Unas migajas que se caigan de esos capitales servirían para financiar la renta básica a través de una tasa», asegura el presidente de Arenci en León, Horacio García Pacios, quien confía más en la renta básica que en las subvenciones al empleo para frenar el fenómeno de la despoblación del mundo rural en León. «En décadas pasadas se creyó que el empleo sería un bien que se podría dar a todo el mundo, pero se ha visto que las máquinas quitan puestos de trabajo», explica José Antonio Pérez, del Observatorio de Renta Básica Attac de Madrid. La renta básica ciudadana, cuyos antecedentes se encuentran en la época ilustrada (s. XVIII), se plantea como una solución para «frenar los estragos que el sistema de protección actual no consigue eliminar». Entre ellos, los más de 8,5 millones de pobres que hay en España o la situación de los pensionistas que sobreviven con prestaciones no contributivas o con la mínima contributiva para una familia. Los parados de larga duración mayores de 52 años y las familias con niños menores de tres años también sufren desprotección. La implantación de la renta básica no significaría eliminar los servicios sociales, ni tampoco los problemas, pero «evitaría la estigmatización de una parte de la población que tiene que demostrar su incapacidad para obtener recursos a fin de acceder a un determinado subsidio», precisa García. Se ahorraría, además, la gestión de los servicios contra el fraude. Aportaría una autonomía individual que eliminaría la dependencia de muchas mujeres con respecto a sus maridos o de hijos con respecto a sus padres. Entre otras cosas, el trabajo doméstico y los cuidados de familiares se valorarían como un bien social. Una nueva forma de vida «Con la renta básica adecuamos la economía a la nueva forma de vivir», subraya Ramiro Pinto, quien ve en esta medida económica la única forma de que los individuos recuperen tiempo para «la convivencia familiar, para hacer la vida menos deshumanizada». El autor de Los fundamentos de la renta básica y la 'perestroika' del capitalismo subraya que con este salario mínimo no se fomentarían «vagos» ni mucho menos, sino tal vez opciones de trabajo y vida que hoy día son muy difíciles de afrontar sin ayuda como dedicarse al cultivo de productos ecológicos o el turismo rural. En opinión de Fernando Savater, filósofo que prologa la obra de Ramiro Pinto, «la renta básica serviría para repartir el trabajo y aliviar las urgencias del paro, así como para dignificar las diferentes tareas imprescinbles pero que hoy carecen de salario (como las ocupaciones domésticas que llevan a cabo obligatoriamente las amas de casa)». Sólo Canadá, Alaska y Brasil han aprobado hasta ahora diversos sistemas de renta básica para sus ciudadanos. En Francia, una comisión parlamentaria presidida por una diputada del partido conservador de Chirac llegó a la conclusión de que «para erradicar la pobreza habría que implantar una renta básica», pero hasta ahora no se ha llevado a cabo ninguna iniciativa. En Canadá todos los mayores de 60 años tienen derecho a una renta básica acumulable a cualquier otra pensión. Alaska es el único estado de Estados Unidos que contempla una renta básica de 2.000 dólares al año para sus ciudadanos y en Brasil se aprobó en el 2004 con intención de aplicarla gradualmente. ¿La implantación de una renta básica ciudadana generaría vagos? Sus detractores piensan que sí. Pero el miedo a que proliferen «surfistas de Malibú», «es infundado», según los defensores de la renta básica. El sueldo de subsistencia tendría carácter no contributivo y no podría convertirse en capital, es decir, no serviría para presentar como aval para un préstamo bancario. «La renta básica no da para motos, ni para vacaciones u otros lujos», afirma José Antonio Pérez. «Lo que más abunda entre nosotros no es precisamente una horda de felices holgazanes», apostilla, sino jóvenes excluidos de empleos estables, esposas dependientes, padres que trabajan a doble turno y parados de larga de larga duración. La red del BIEN (Basic Income Earth Network) incluyó la renta básica en la declaración de los derechos humanos emergentes en los debates de Barcelona del 2004. Se considera que en España, una vez superado el estudio parlamentario, sería viable su implantación paulatina en los tres próximos años para los más necesitados. Para la extensión al resto de la población -reconoce José Antonio Pérez- sería necesaria una reforma fiscal. Una tasa de renta básica sobre los beneficios originados en la economía especulativa serviría para financiar la prestación universal e incondicional. De esta forma «corregiría los funcionamientos más irracionales del sistema». ¿ QUÉ ES LA RENTA BÁSICA CIUDADANA? Ingreso pagado por el Estado a cada miembro pleno de la sociedad sin exigirle ninguna contrapartida a cambio. Tiene por tanto carácter universal e incondicional y se constituiría como el mínimo vital de subsistencia que toda persona o familia necesita para vivir. ¿CUÁNTO SE PAGARÍA? Como cifra aproximativa se propone el 100% de la cantidad que conforma el umbral de pobreza. Esta cifra actualmente equivale en España a casi 500 euros mensuales por persona.

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