| Crónica | De protesta por Madrid |
«Mi madre no se llama Ramón»
Pepe tiene ocho meses y aunque no habla ni anda ya ha participado en su primera manifestación. Sus padres, Pepe y María José, lo han traído desde Málaga y en su carrito porta una pancarta que dice «Mi madre no se llama Ramón». Aunque él no dice nada, sus padres lo dicen todo. «Quiero que mi hijo crezca con un padre y una madre», comenta María José. ¡Mujer -le digo- nadie va a quitarle a su hijo ni a su padre ni a su madre! «Pero esta manifestación no es para él, es para que todos los niños puedan tener padre y madre», responde. Hace un calor insoportable, pero a casi nadie parece importarle. Los niños cantan y corean consignas y los padres lo pasan mejor que los niños. «Apunta ahí que somos muchos -me dicen- que luego no lo sacais». Y yo apunto. Montserrat, que tiene 68 años, camina apoyada en un bastón y con una gorra de la Caja Rural de Toledo. «He venido con el cura y con la gente de mi parroquia», explica. Marcos, de 16 años, tiene claro el motivo de la marcha. «No puedes juntar a dos leones y tener un niño», dice, «los niños los tienen un padre y una madre». De fondo se oye a los manifestantes gritando «Si esto es matrimonio me voy al manicomio». Mónica, de La Coruña, no entiende cómo un 1% de la población puede imponer al resto el matrimonio entre homosexuales. «Pero si ellos mismos dicen que son un 1%. La mayoría no podemos aceptar que se nos imponga algo desde un 1%», comenta. Ha venido con Mercedes, que defiende que el Gobierno haga una ley de parejas de hecho e incluya a los homosexuales, pero no que les consideren matrimonio. Desde Valladolid ha venido la familia Carrascal-Rojo con sus cinco hijos de 8, 7, 4 y 3 años y Samuel de once meses. «¿Pero cómo no íbamos a venir nosotros a defender a la familia?», dicen.