Los gallegos madrugaron
Muchos jóvenes celebraron el ascenso del Celta y esperaron la apertura de los colegios para depositar su voto antes de irse a la cama. Otros se levantaron temprano para después irse a la playa o evitar el calor
La mayoría de los gallegos ejerció su derecho a voto nada más abrirse los colegios electorales
Amaneció nublado en Galicia en los primeros comicios autonómicos que esta comunidad celebra en primavera. Aún así, muchos gallegos madrugaron para acudir a votar. Los más aventureros se adelantaron para irse después a la playa; otros, precavidos, para eludir el bochorno que desplazó a la niebla a medida que fue avanzando el día. Muchos jóvenes ejercieron su derecho nada más abrir los colegios, antes de irse a dormir tras una noche de marcha. La normalidad dominó una jornada en la que la tranquilidad y ausencia de incidentes fueron la tónica general. Ciento seis mil jóvenes estrenaban en esta convocatoria su derecho a votar. En Vigo, el ascenso del club local a primera división hizo que muchos de ellos -principal caladero de votos de la izquierda y el nacionalismo- esperaron la apertura de sus colegios electorales para votar todavía con la resaca de una noche de celebraciones. Hay quien hablaba ya a esa hora de la posibilidad de hacer «doblete» y sumar al triunfo del Celta la derrota del PP en la pugna por el Gobierno de la Xunta. «Vengo de celebrar el ascenso y, ahora, a votar», comentó un hincha del equipo vigués. El candidato del BNG, Anxo Quintana, bromeó sobre esa circunstancia tras votar en el Instituto de Educación Secundaria de Allariz (Orense), su localidad natal y de la que fue alcalde durante diez años. Quintana, que antes de político fue futbolista, calificó de «muy buena señal» el ascenso del equipo de sus amores. Hizo un llamamiento a los gallegos a votar «pensando en Galicia» y después, tras almorzar, se trasladó a Santiago para seguir el escrutinio desde el hotel que su partido eligió como sede para la noche electoral. Si el líder nacionalista votó en un colegio, el candidato del PP, Manuel Fraga, lo hizo en el Centro de la Tercera Edad de Villalba, su localidad natal. Acudió al colegio al mediodía, acompañado por dos de sus hijas, y apeló al «buen 'sentidiño' de los gallegos», que, auguró, tendrá «una influencia positiva» en los resultados. Después, regresó a su domicilio a comer, jugó su tradicional partida de dominó con los amigos y, por tarde, también viajó a Santiago. El vicepresidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, votó por correo, como muchos gallegos, sobre todo estudiantes que, en época de exámenes, sabían que no estarían en su lugar de origen. El candidato del PSdeG-PSOE, Emilio Pérez Touriño, acudió a las 10.30 horas a su colegio, instalado en la facultad compostelana de Políticas, junto a su esposa y sus dos hijos. El dirigente socialista se mostró optimista y convencido de que este domingo fue «un día magnífico», del que esperaba una «alta participación». «Que la ciudadanía ejerza sus derechos libremente y que todo salga bien por el futuro de nuestro país», pidió. Comunicado de ETA Otra peculiaridad de estas elecciones fue la presencia de muchos niños en los colegios electorales debido también al buen tiempo, que animó a muchos a ir a votar en familia antes de trasladarse a las playas, aldeas y lugares de descanso. El comunicado emitido por la banda terrorista ETA el día de reflexión no tuvo apenas trascendencia en la jornada. Muchos gallegos votaron sin haberse enterado siquiera de su existencia, pues los periódicos de esta comunidad le dieron poca relevancia en sus portadas. En estas elecciones, la Xunta de Galicia puso en marcha un sistema experimental de voto electrónico. Se instalaron cinco colegios con urnas virtuales .