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M. Iglesias - santiago de compostela
León

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El socialista Emilio Pérez Touriño es el contrapunto de suavidad, placidez y paciencia que figura en la otra cara de la moneda del huracán Fraga. Con un carácter tremendamente analítico y perfeccionista, este profesor universitario de Economía Aplicada peca de prudencia hasta el punto de que su obsesión por darle vueltas y vueltas a las cosas y su tono profesoral puede resultar un 'handicap¿ para su liderazgo. Él mismo ha reconocido durante la campaña que el carisma no es uno de sus atributos pero, a cambio, aporta la capacidad de concertación y consenso que necesita para gestionar el gobierno de coalición que tendrá que conformar si gana a los nacionalistas y el PP no consigue mayoría absoluta. Este talante pacificador y su habilidad como muñidor de mayorías le sirvió a Touriño para aglutinar las fuerzas, tantos años dispersas, de su partido. Hasta que él ganó el congreso de Ourense, en 1998, el PSdeG era una amalgama de familias y clanes mal avenidos que se disgregaban y cohesionaban permanentemente en grupúsculos enfrentados entre sí. La trayectoria de Touriño en el PsdeG tiene muchas cosas en común con la de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien apoyó desde el primer momento y a cuyo triunfo contribuyó de forma determinante en el 36 congreso del PSOE. La conexión entre ambos es el actual secretario de Organización socialista, José Blanco, que fue decisivo para la elección de Touriño como secretario general. Tras la retirada de Abel Caballero, que fracasó en las elecciones autonómicas de 1997, el profesor Touriño hizo el debate de investidura contra Fraga. Repitió cuatro años después cuando perdió en los comicios de 2001 aunque logró un apreciable crecimiento del PSOE que se situó casi a la par con el BNG. Es la segunda vez que intenta derrotar al fundador del PP y ya ha anunciado que, si no lo logra, dimitirá como líder del partido. Nacido en La Coruña en 1948 y recriado en Pontevedra, mamó la política desde su juventud y dio los primeros pasos en la lucha antifranquista como cristiano comprometido en la Juventud de Estudiantes Católicos (JEC). Nada más llegar a la facultad de Económicas de Santiago, fue elegido delegado de curso y más tarde, miembro del Sindicato de Estudiantes. De su paso posterior por el Partido Comunista conserva un profundo galleguismo que no es muy habitual en los líderes del PSOE. Un líder nato «Sobrevivió gracias a su capacidad de liderazgo en el medio y corto plano», explica uno de sus compañeros de partido que elogia, sobre todo, su capacidad para definir una hoja de ruta y trabajar con paciencia infinita hasta cumplir los planes prefijados. Además de pasar por la Universidad como estudiante, profesor y vicerrector, conoció la Administración por dentro, como jefe de gabinete del ministro de Transportes (1985), subsecretario del mismo Ministerio (1986), secretario general de Infraestructuras ( 1991/1994), diputado en el Congreso (1996) y parlamentario autonómico (1997-2005).

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