El presidente del Congreso advierte de que no será una «marioneta»

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Gonzalo Bareño - redacción | madrid
León

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Tras un año de continuas broncas parlamentarias, de tensiones y críticas, Manuel Marín hizo ayer balance y advirtió de que seguirá siendo fiel a su estilo y no se dejará dominar por los grupos, incluido el socialista. El presidente del Congreso se refirió también al desagradable incidente con la secretaria primera de la Mesa y diputada gallega del PP, María Jesús Sáinz. Reconoció que se equivocó «en el tono» al abroncarla, pero añadió que «tenía motivos más que sobrados para en-fadarse». El enfrentamiento se produjo durante el pleno del día 30 de junio, cuando Sáinz intercedió ante el presidente de la Cámara Baja para que diera la palabra a Mariano Rajoy tras la interveción de José Luis Rodríguez Zapatero en defensa del matrimonio homosexual. Esto irritó a Marín, que le ordenó que se sentase inmediatamente. Pero la cosa no quedó ahí, ya que cuando la semana pasada se reunió la Mesa, Marín volvió a sacar el tema. El Partido Popular expresó su «más enérgica protesta» por «reprender de forma extremosa, descomedida y escesiva» a Sáinz y denunció el despotismo del presidente del Congreso. Éste dio ayer sin embargo la cuestión por zanjada. Durante un desayuno informativo organizado por la Asociación de Periodistas Parlamentarios, Marín advirtió también a los grupos parlamentarios de que no va a cambiar su forma de dirigir los debates. «El presidente no puede nunca ser una marioneta en manos del Gobierno o del grupo parlamentario que lo apoya y tampoco puede ser un muñeco de feria al que la oposición tira pelotas a la cara porque no tiene más argumentos que ofrecer a la opinión pública», afirmó. Eso sí, admitió haber cometido «bastantes errores», aunque manteniendo siempre su «independencia de criterio». «Estoy dispuesto a tener cintura, pero no voy a permitir que la política de gobierno de la Cámara se deje a los grupos», aseguró. Marín admitió que en ocasiones le fallan las formas, pero se ratificó en el fondo de sus actuaciones parlamentarias. Listo para las reformas Asimismo Marín considera que el Congreso ha demostrado ser una institución fuerte y estar preparado para asumir, a partir del próximo período de sesiones, la nueva etapa marcada por las reformas estatutarias. En el desayuno informativo organizado por la APP, Manuel Marín se refirió al inminente comienzo de la tramitación parlamentaria de las reformas estatutarias -previsiblemente el 20 de septiembre con el de Valencia- y destacó el hecho de que, al no venir pactados en algunos casos, el procedimiento resultará una novedad. No obstante, expresó su confianza en que la Cámara está preparada para esta nueva fase y puso el ejemplo del debate sobre el Plan Ibarretxe, ya que consideró que «pocos parlamentos europeos hubieran podido debatir como lo hicimos aquí». Manuel Marín se mostró satisfecho de cómo están funcionando sus ideas reformistas en la Cámara y anunció su empeñó de continuar en esa línea durante el próximo curso legislativo. «El proyecto de modernizar el Congreso está empezando a encajar», dijo Marín, quien, no obstante, subrayó que queda mucho por hacer.

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