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León

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El presidente de la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIG), Joaquín Parra, dijo ayer que el fallecido el pasado 24 de julio en el cuartel de Roquetas de Mar (Almería) fue «sujeto activo de su propia muerte» debido a su «resistencia» ante los agentes. El presidente de la ASIG manifestó que los guardias civiles imputados por este suceso «actuaron de forma proporcional, con los medios que disponían, y se ajustaron a la legalidad». Parra pidió «esperar a la investigación judicial y tener elementos suficientes para ponderar lo ocurrido». Al mismo tiempo, sostuvo que los agentes «no han incurrido en ningún tipo de acción dolosa ni imprudente, ya que la muerte es consecuencia de la actividad de resistencia de la persona fallecida», y agregó que «pusieron todos los medios a su alcance para intentar tranquilizar a esta persona». Respecto a la posible utilización de porras eléctricas y extensibles no reglamentarias, Parra reconoció que estas armas «no están homologadas», aunque añadió que «jurídicamente, no se puede exigir ninguna responsabilidad a un guardia civil que tenga una defensa eléctrica o una porra extensible, siempre y cuando haya una proporcionalidad en el uso de esas armas ante un riesgo». Según el presidente de la ASIG, el fallecido era una persona con un «historial clínico de consumo de drogas, que llegó al cuartel en un estado de agresividad, se alteró con los guardias, les insultó y les agredió». Añadió que «los guardias, con los medios a su disposición, lo intentaron reducir y someter», y el detenido murió «como consecuencia de su acción de resistencia a su detención por los guardias civiles».

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