Supervivientes de la tragedia aérea de Afganistán suscriben la hipótesis del ataque frente a un fallo de los helicópteros
«Sentimos un fuerte impacto y caímos; a ellos les tuvieron que dar de lleno»
La muerte de los 17 soldados españoles al desplomarse su aeronave renueva el recuerdo del Yakolev
«Todos sentimos un fuerte impacto, como una explosión, y nuestro helicóptero empezó a dar vueltas hasta caer al suelo. A los otros, que iban delante, les tuvieron que dar de lleno... Cuando tocamos tierra, su nave se encontraba ardiendo». El estremecedor testimonio de uno de los supervivientes de la tragedia que sacudió ayer al Ejército español introduce una nueva versión sobre el origen del siniestro que acabó con la vida de 17 soldados en Afganistán, tras desplomarse el helicóptero en el que viajaban durante un ejercicio en Herat, en el área occidental del país. Una segunda aeronave, en la que viajaba el militar entrevistado, cayó poco después, provocando cuatro heridos leves. «Nuestro estado no es grave y todavía no nos han dicho nada sobre lo que pasará con nosotros», relató al otro lado del teléfono la misma fuente, cuya identidad prefiere mantener en el anonimato. Este testimonio fue confirmado por fuentes de la familia de uno de los fallecidos. Según ellos, el piloto del segundo aparato les llamó para informarles de la muerte de su hijo y les dijo: «Su helicóptero fue derribado. Recibieron fuego desde tierra, fueron atacados». Las causas de uno de los siniestros más graves ocurridos bajo el mando de la Otan no están claras y el Gobierno, a partir de los datos de que dispone, no descarta que se trate de un ataque directo contra los españoles perpetrado por alguna facción local hostil a la presencia extranjera. «Las causas no han sido definidas de manera cierta», afirmó el ministro de Defensa, José Bono. Por el contrario, tanto la Otan como la Fuerza Internacional para la Seguridad (Isaf) apuntan a un fallo mecánico. Como resultado del primer suceso fallecieron los cinco tripulantes del aparato -un capitán, un brigada, un sargento y dos soldados-, miembros de las Famet con base en El Copero (Sevilla), y otros nueve efectivos que iban a bordo del aparato -un teniente, un sargento, un cabo y nueve soldados-, del Regimiento Aerotransportable Isabel La Católica 29, con base en Figueirido (Pontevedra). «Accidente o ataque» El ministro calificó lo ocurrido de «siniestro», pues según los informes que maneja el Estado Mayor de la Defensa (Emad) «ha podido tratarse de un accidente o de un ataque desde el exterior». El EMAD constituyó diez minutos después una célula de crisis dirigida por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa, general Félix Sanz, y en un primer momento dio crédito «exclusivamente» a la hipótesis del accidente. No obstante, tras ver las fotografías enviadas desde Herat del lugar conde cayó el aparato, una amplia llanura circundada por montañas, no descartaron que haya sido blanco de un ataque porque el lugar no entraña una dificultad especial una maniobra de aterrizaje de emergencia en caso de avería. Otro dato que refuerza la hipótesis del ataque armado es que estos vuelos tácticos se realizan, por razones de seguridad, a muy baja altura, en ocasiones a entre tres y diez metros del suelo, según explicó José Bono. Certificados en regla No obstante, fuentes militares subrayaron la dificultad que entrañan estos vuelos tan pegados al terreno, que son «muy difíciles de recuperar en caso de que, por cualquier motivo, el aparato sufra un desequilibrio». Bono subrayó que el helicóptero estaba en «perfecto estado», había superado todas las revisiones y tenía en regla los certificados de aeronavegabilidad. El Gobierno declarará dos día de luto oficial por la muerte de los diecisiete militares, que comenzarán a partir de la fecha en que los restos mortales lleguen a España. «Todos sentimos un fuerte impacto, como una explosión, y nuestro helicóptero empezó a dar vueltas hasta caer al suelo. A los otros, que iban delante, les tuvieron que dar de lleno. Cuando llegamos a tierra, su nave estaba ardiendo»