LA OTRA VISIÓN
La tropa gallega destinada en Herat cree que los aparatos cayeron por un misil
Las fuerzas aliadas en Afganistán han perdido 14 helicópteros y tres aviones desde que comenzó la guerra, en septiembre del 2001. Cuatro autogiros cayeron en plena ofensiva de la operación Libertad duradera, antes de la toma de Kabul. El resto de los aparatos se perdieron tras la caída del régimen talibán. Sin embargo, los países integrantes de la coalición sólo consideraron que los helicópteros fueron abatidos por los talibanes en dos episodios. El primero, en marzo del 2002, costó la vida a siete militares estadounidenses. El segundo, hace tan sólo dos meses, causó la muerte de 17 soldados, también de EE. UU. Otros dos desaparecidos aparecieron muertos días después. Las causas desconocidas La explicación más común por parte de los militares fue atribuir los siniestros a causas desconocidas que quedarían por determinar en una investigación posterior. No obstante, a menudo se descartaba la posibilidad de que los helicópteros fueran atacados por fuego enemigo antes incluso de que se iniciaran las pesquisas. Este fue el dictamen inicial para seis de los 17 episodios, en los que se perdieron cuatro helicópteros y dos aviones. No obstante, en la mayoría de los casos (ocho siniestros), se valoró como única hipótesis la del accidente. En lo que respecta al Ejército estadounidense, los resultados de las investigaciones se entregan a los familiares de las víctimas y sus conclusiones no suelen llegar al gran público. En cualquier caso, el uso del helicóptero en la campaña afgana -recomendado tácticamente por la orografía del país y la falta de carreteras- ha supuesto una importante fuente de bajas para Estados Unidos. El 30% de los 224 soldados muertos perecieron a bordo de helicópteros. En este mismo año, otros dos helicópteros, ambos de EE.UU., se cayeron en Afganistán; el pasado 28 de junio, en la provincia de Kunar, que causó la muerte de los dieciséis soldados norteamericanos que iban a bordo y en Ghazni, al sur de Kabul, y murieron quince militares y tres civiles estadounidenses.