Luchas internas de poder
Hace una semana, dos granadas de mano explotaron cerca de las oficinas del gobernador de Herat. No hubo víctimas, pero el episodio de violencia resu-citó el fantasma de la luchas intestinas de poder que han desangrado esta tierra en los últimos veinte años. La policía detuvo a dos hombres que iban en una motocicleta, y de momento no se sabe a qué facción pertenecían. «No creo que fueran talibanes. Aquí apenas tienen presencia. Esto parece más bien un ajuste de cuenta entre facciones. Esto no quie-re decir que en los próximos días, antes de la elecciones, haya elementos de Al Qaeda o talibanes que se presenten aquí para tratar de enturbiar los comicios. Pero estos no eran talibanes», dice Sheik Azizullah Najafi, uno de los más importantes clérigos chiíes de la ciudad. Distintas hipótesis En la ciudad algunos creen que los autores fueron hom-bres de Ismael Khan. Herat fue durante años feudo de este señor de la guerra. Hace unos meses, el presidente Karzai le ofreció un puesto de ministro a cambio de aceptar la presencia de tropas extranjeras en su territorio. Quería sacarlo de allí. Khan se opuso en un principio y dijo que sus mi-licianos eran suficientes para controlar el territorio. Sin embargo, tuvo que aceptar. Ahora, dirige gran parte de los destinos de los heratíes desde Kabul, mientras sus hombres se enfrentan a otras facciones en algunas partes de la provincia.