Diario de León

Zapatero acalla las voces del Gobierno proclives a una reforma laboral

Zapatero y Cándido Méndez (d) antes de la rueda de prensa de ayer

Zapatero y Cándido Méndez (d) antes de la rueda de prensa de ayer

Publicado por
Elisa García - madrid
León

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acalló ayer las voces que desde su Gabinete se inclinan por legislar una reforma laboral si patronales y sindicatos resultan incapaces de ponerse de acuerdo. Repitió, ante el líder de UGT, Cándido Méndez, que las normas del mercado de trabajo no variarán sin el consentimiento de empresarios y centrales, palabras con las que cerró la posibilidad abierta a primeros de junio (desde el Ministerio de Trabajo) de que los cambios vieran la luz sin el beneplácito de los interlocutores sociales. Las declaraciones de Zapatero tuvieron lugar en la sede central del PSOE, tras entrevistarse por espacio de dos horas y media con la cúpula de UGT. El motivo del encuentro fue la presentación al partido de la ejecutiva sindical saliente en el último congreso (junio 2005). Pese al carácter protocolario de la reunión, el PSOE había marcado un orden del día para abordar la situación socioeconómica del país. Zapatero y Méndez resaltaron sus coincidencias. El secretario general de UGT alabó la labor del Gobierno frente a la del anterior. Resaltó que el actual aprovecha «la buena situación económica» para resolver los graves problemas como son, por ejemplo, las deficiencias detectadas en educación y sanidad. Más allá Ambos hablaron del diálogo social desarrollado entre Gobierno, Ceoe, Cepyme, CC.OO. y UGT para modificar el mercado de trabajo con contratos más estables y empresas más competitivas.Se mostraron partidarios de no limitar en el tiempo la negociación. Zapatero aseguró que deseaba el pacto con «afán» y que los cambios legislativos que pudieran producirse «sólo serán fruto del acuerdo y del consenso social». «No está en los planes del Gobierno hacer una reforma sin acuerdo», confirmó. Méndez reconoció que la posibilidad de entendimiento con los empresarios es escasa y más ahora que se ha llegado al «trazo fino» y a «problemas complejos», pero expuso su esperanza de que las dificultades «se superen en las próximas semanas». «El punto de equilibrio es difícil de identificar» añadió al mismo tiempo que rechazó poner un tope a las conversaciones.

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