Un atajo para acceder más fácil a los cuerpos de seguridad
Siguiendo modelos ya ensayados anteriormente con cierto éxito en otros ejércitos profesionales europeos el Ministerio de Defensa español utiliza para sus campañas de reclutamiento de tropa la promesa de formación profesional en oficios que luego puedan ser útiles para la reinserción laboral en la vida civil. La oferta es tan extensa como la que dan los cursos del Inem, que, de hecho, es el organismo que imparte la mayoría de ellos, aunque el interés de los reclutas se concentra en unos pocos. Según los responsables de las secciones de reclutamiento, todos los jóvenes reciben, además de formación militar propiamente dicha, enseñanzas técnicas para el manejo de armamentos complejos que requieren nociones de mecánica o de informática, entre otras. Pero la mayor demanda deriva hacia dos profesiones para cuando acaban su contrato laboral con el ejército. «Una es la de sacar todos los carnés de conducir que pueden, lo que aquí les resulta gratis y más fácil que en las autoescuelas de la calle, y otra son las facilidades para ingresar luego en los cuerpos de seguridad del Estado, como Policía Nacional o Guardia Civil, donde tienen preferencia a la hora de ingresar y reservado un porcentaje muy elevado de plazas». Se trata de un atajo para acceder a empleos públicos que, de otra forma, les obligaría a superar pruebas muy duras. Por último, el ejército se reserva para sí mismo una pequeña minoría de empleos y ascensos a quienes prefieran prorrogar su carrera y promocionarse en ella a suboficiales y oficiales.