Tirarse la historia a la cabeza

Los diputados utilizaron el siglo XVIII, la Guerra Civil, la Transición y, sobre todo, la Constitución para atacarse mutuamente en el pleno sobre el Estatuto catalán

Publicado por
Enrique Clemente - redacción | madrid
León

Creado:

Actualizado:

Un debate de 11 horas da para mucho. Para tanto, que el miércoles, los oradores se remontaron al siglo XIV y XV, polemizaron sobre el XVIII, hicieron parada en 1918 y 1932, citaron una y otra vez a Azaña como referente, sacaron a colación la Guerra Civil, abominaron del franquismo, se echaron en cara la Transición y establecieron una competición sobre quién res-palda más la Constitución. Fue Carod quien recordó que era la cuarta vez en menos de cien años que Cataluña acudía a las Cortes a presentar un estatuto. Tras el fracaso del primer intento, en 1918, todos los diputados cata-lanes abandonaron sus escaños. La segunda fue en plena República, con una delegación encabezada por Companys, que ocho años después fue fusilado por los franquistas. El líder independentista volvió a usar el retrovisor para decir que el Partido Popular «se encontraría más cómodo en 1939, para ser más exactos a partir del 1 de abril». La socialista De Madre también resucitó el espectro del caudillo para recordar que le echó de su tierra. Puigcercós (ERC) habló de los «intentos de genocidio cultural y lingüístico sufridos en Galicia y els Països Catalans». Rajoy identificó los «valores del nacionalismo» con «las prebendas del antiguo régimen, con las ideas que combatieron la Ilustración, la Revolución norteamericana de 1776, la revolución francesa y, entre nosotros, las Cortes de Cádiz». Y remató: si se aprueba el Estatuto «nos instalaría de sopetón en el siglo XVIII». Varios portavoces entraron al trapo. Mas (CiU) le contestó que en el siglo XVIII «se liquidaron por decreto nuestras instituciones de gobierno». Rodríguez (BNG), que «de la nación se viene hablando a menudo por los escritores clásicos en el siglo XVIII, refiriéndose a los pueblos de España». De Madre es mejor que no hubiera entrado en polémicas, porque dijo con el siglo XIX llegó la Inquisición. Rajoy y Acebes se echaron las manos a la cabeza con asombro. El diputado del BNG fue más lejos que ninguno en el tiempo al aludir a la «sumisión de Galicia» en los siglos XIV y XV con Pedro I y los Trastamara. Lasagabaster (EA) también recurrió a la historia para datar en 1717 «la muerte de las libertades catalanas». Zapatero y Rajoy entablaron una dura competencia para ponerse «la medalla constitucional». El líder del PP dijo 61 veces Constitución por 53 de Zapatero. Éste habló de España 53 por 29 de su adversario. Los socialistas tiraron de hemero-teca para poner de manifesto la «conversión constitucional» de Rajoy y su partido, que, como AP, no votó el título VIII y se dividió al votar la Constitución. El presidente desempolvó los escritos riojanos de José María Aznar de 1979, muy críticos con la Carta Magna, y contrapuso a la derecha abierta de aquel año con la actual del PP. Rajoy no aclaró si votó o no la Constitución cuando tenía 23 años, pero la defendió mejor que nadie.

Cargando contenidos...