Los presos de «cuello blanco» salen antes de la cárcel

Roldán, Conde, Romaní, De la Rosa, Rodríguez Galindo o Manuel Prado se han beneficiado del «régimen flexible» aplicado a Vera

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M. Sáiz-Pardo - madrid
León

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El pasado agosto 17 internos de la cárcel de Segovia solicitaron a la dirección del centro que les fuera aplicado el mismo trato penitenciario que al ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera, que había accedido a un régimen de semilibertad por encontrarse deprimido. Aquellos presos también alegaron que se encontraban muy desanimados desde su entrada en prisión, pero sus peticiones no han sido atendidas hasta el momento. En realidad, muy pocos internos acceden al ansiado y «excepcional» régimen de «cumplimiento flexible» recogido en la legislación penitenciaria. Según desveló el pasado martes la directora de prisiones Mercedes Gallizo en el Congreso, únicamente disfrutan de este privilegio 75 de los 47.227 internos penados (apenas el 0,15% de la población reclusa). Sin embargo, esta exigua proporción se dispara entre los presos más ilustres. De hecho la casi totalidad de los banqueros, altos cargos y políticos que han pisado las cárceles españolas en los últimos años acusados de haber participado en la guerra sucia contra ETA, de haber malversado fondos o de haberse enriquecido de manera ilícita con sus influencias se han visto beneficiados por el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario de 1996. Este precepto faculta a Instituciones Penitenciarias, al Gobierno catalán (en sus centros) o a los jueces de vigilancia penitenciaria a, de «manera excepcional», permitir la salida de la cárcel diariamente a internos que no han accedido al tercer grado, el único que, en teoría, permite el régimen de semilibertad. Vera sólo estuvo cuatro meses y medio en la cárcel sin poder pisar la calle, pero el récord de un interno ilustre en obtener la semilibertad por el 100.2 no es del ex secretario, sino del financiero De la Rosa, al que el departamento de prisiones de la Generalitat le dejó salir después de cumplir sólo tres de los 20 meses a los que fue condenado. La decisión fue tan polémica que la Fiscalía la recurrió alegando que era un «regalo» injustificado. Roldán, que cumplía condena desde 1997 en la cárcel de Ávila, también consiguió el régimen «flexible» en abril del 2005, que le permitió salir regularmente a pesar de negarle el tercer grado por no haber hecho nada para reintegrar el dinero que se llevó. Los jueces valoraron que era un delincuente primario, su buena conducta, su apoyo familiar, sus permisos sin causar problemas y que sufría un «trastorno mixto ansioso depresivo agravado». Mario Conde (que esta semana accedió al tercer grado) y Arturo Romaní también vieron acortado su tiempo en prisión tres años. El tribunal vio con buenos ojos que ya hubieran depositado 10,5 de los 26 millones de euros fijados por la sentencia.

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