La joven malagueña murió estrangulada en agosto del 2003, tras asistir a la feria de Coín
Condenan a Tony King a 36 años de cárcel por el asesinato de Carabantes
El inglés tendrá que pagar a los padres de Sonia una indemnización de 300.000 euros

Tony King, custodiado por dos guardias civiles, el pasado octubre
El británico Tony Alexander King ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Málaga a un total de 36 años de prisión por el asesinato de la joven Sonia Carabantes, que murió estrangulada y golpeada en agosto de 2003 después de asistir a la Feria de Coín (Málaga). En la sentencia se condena a King a 23 años por el delito de asesinato, a ocho por el de agresión sexual y a otros cinco años por el de detención ilegal, y le impone una indemnización de 300.000 euros para los padres de la joven (150.000 para cada uno) por daños morales. Según el fallo, King esperó escondido a la joven en las proximidades de su casa de Coín y la abordó y golpeó «en todo el cuerpo» hasta dejarla semiconsciente, tras lo cual la introdujo en el maletero de su vehículo y la trasladó hasta un paraje solitario del término municipal de Monda. Una vez en el lugar, sentó a la joven en el asiento trasero del coche, la desnudó y realizó tocamientos a la vez que la golpeaba en la cabeza y tronco, ocasionándole numerosas lesiones. Posteriormente, y según los hechos probados, la estranguló con la camiseta que llevaba la joven ya inconsciente, lo que le produjo la muerte, y trasladó su cadáver a una explanada próxima, donde lo ocultó entre unas rocas. En opinión del tribunal, resulta evidente que el acusado, al golpear «salvajemente» a la joven hasta dejarla semiinconsciente, aceptó que podría matarla, «pero al proceder a su estrangulación buscó de manera directa el desenlace final, con todo lo que aparece su indudable ánimo de matar como elemento subjetivo del homicidio». El tribunal cree que en este caso concurre la circunstancia específica de ensañamiento y muestra su convencimiento de que el fin último de King era el de buscar una satisfacción sexual «y seguidamente la muerte». Respecto al delito de agresión sexual, la sentencia ve «evidente» el propósito «lúbrico» del procesado, al que define como un «verdadero obseso» que atentó contra la libertad sexual de la joven «tocando todas las partes íntimas de su cuerpo tras desnudarla». No obstante, afirma que no es posible apreciar el delito de lesiones que imputaba la acusación particular, «ya que las lesiones producidas eran por sí capaces de producir la muerte», como aclararon en el juicio los médicos forenses. El testimonio de dichos expertos y las pruebas halladas en la calle y en el vehículo y otros objetos del británico «son prueba circunstancial pero de gran peso» para entender que Sonia «fue agredida primero, secuestrada después, agredida de nuevo, sometida a la agresión sexual y estrangulada como episodio final del relato». Según el Código Penal, el máximo cumplimiento de estas penas será de 30 años por haber sido condenado por varios delitos, uno de ellos superior a los veinte años de prisión, añade el fallo, contra el que cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Sonia Carabantes desapareció en la madrugada del 14 de agosto de 2003 cuando regresaba a su casa tras asistir a la Feria de Coín, y su cadáver fue encontrado semienterrado en el término municipal de Monda (Málaga) tras cinco días de intensa búsqueda en la que participaron centenares de personas. Los médicos determinaron días después que había sido estrangulada y golpeada, aunque entonces no se encontraron signos de que fuese agredida sexualmente. Arrestado un mes después Casi un mes después, el 18 de septiembre de 2003, Tony King -natural de Londres y que el pasado agosto cumplió 40 años- fue arrestado en Alhaurín El Grande (Málaga) después de que su compañera sentimental informara a la Policía Judicial de la Guardia Civil de que había visto unos restos de sangre en la ropa del británico y arañazos en la cara en la noche en la que desapareció Sonia, y añadió que el detenido había estado en la feria de Coín. En su comparecencia ante el juez cuando fue detenido por su presunta implicación en el caso, King declaró que ese día fue a Coín, pero bebió mucho y sólo recordaba que había visto a la joven en la feria y que tuvo un accidente con su vehículo. El perfil genético de King, obtenido a partir de unos calzoncillos y de una colilla que estaban en su casa, coincide con las muestras obtenidas en la investigación del asesinato de Sonia Carabantes y en la de la muerte de Rocío Wanninkhof, desaparecida el 9 de octubre de 1999 en Mijas (Málaga).