El repliegue, que comenzó el pasado mes de noviembre, se ha llevado a cabo de manera paulatina

El Gobierno retira al Ejército de la valla que separa España de Marruecos

Defensa ha decidido que la Guardia Civil recupere el «control absoluto» de las fronteras

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colpisa | ceuta / melilla

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El Gobierno dio ayer por terminada la alerta por avalanchas de inmigrantes en las vallas de Ceuta y Melilla y ordenó, después de dos meses y medio de despliegue, que los militares que patrullaban las fronteras vuelvan a sus cuarteles y que la Guardia Civil recupere el «control absoluto» de los perímetros de las dos ciudades autónomas. Las comandancias militares de las dos capitales confirmaron este miércoles que el ministro de Defensa, José Bono, ordenó el martes el «repliegue total» de las tropas. Una retirada que ha sido paulatina, ya que a principios de noviembre Bono dispuso la vuelta de 240 soldados (dos de las cuatro compañías que fueron enviadas a la zona a finales de septiembre, en plena crisis migratoria) ante la falta de incidentes. Durante los 75 días que los soldados han patrullado las fronteras de las ciudades norteafricanas sólo han tenido que enfrentarse a dos conatos de asaltos masivos frente a la casi veintena de avalanchas que soportaron las vallas desde finales de agosto a finales de septiembre y que se saldaron con una decena de inmigrantes fallecidos. Por la noche Los militares destinados a la vigilancia de la doble valla que separa Melilla de Marruecos abandonaron la zona la noche del martes. El delegado del Gobierno en esta ciudad, José Fernández Chacón, afirmó que la disminución de la presión migratoria en la frontera ha motivado el repliegue del dispositivo militar ordenado el 29 de septiembre, un mes después de que comenzara la oleada de entradas masivas de subsaharianos a Melilla. Los aproximadamente 140 militares pertenecientes a la Legión, Caballería y Regulares que custodiaban el perímetro, recorriéndolo día y noche por parejas y en el espacio comprendido entre las dos vallas, recogieron sus petates y desmontaron las tiendas de campaña instaladas junto a la verja para almacenar los enseres de avituallamiento que precisaba cada uno de los turnos. Los militares no pudieron ocultar su alegría tras conocer la noticia de la retirada, después de pasar dos meses vigilando el perímetro fronterizo junto a la Guardia Civil como elemento disuasorio frente a las avalanchas.

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