«Una demanda de desahucio puede durar tranquilamente un año con muchos costes judiciales»
La tramitación de una demanda de desahucio suele durar en los juzgados de seis a diez meses, «ocho como media», según el secretario de la Cámara de la Propiedad Urbana, Miguel Angel Sanchez Fraile. Los juzgados están saturados hasta el punto de recibir casi 1.200 casos en la autonomía y algo más de 300 en León, la mayoría por cuantías muy modestas que raramente compensan los gastos judiciales y de letrados. «Son juicios teóricamente sencillos, pero tardan en su tramitación y se prolongan en el tiempo de forma que a los propietarios les parece casi interminable, aunque no debería ser así. Después de una demanda de desahucio propiamente dicha suele venir una segunda de desalojo forzoso de la vivienda, con su correspondiente orden judicial, sin la cual el propietario no puede recuperar su piso, lo cual suele llevar un trámite de otros dos o tres meses. Puede haber, por último, posteriores reclamaciones por daños en el inmueble, intencionados o por simple dejadez del inquilino, lo que a menudo genera nuevos pleitos por daños y perjuicios, aproximadamente entre un 10% y un 20% de los casos. «No suele pasar muchas veces, pero a veces esos daños son causados digamos que con muy mala leche y hasta pueden acabar en la vía penal, pero entonces te encuentras con que el 80% de los demandados se declaran insolventes». Hay, incluso, profesionales de la morosidad que ahora mismo tienen acumuladas en los juzgados tres o más demandas. «Saltan de piso en piso y no figuran en ningún registro de impagos, como el que tienen los bancos: al final es el dueño quien, sin cobrar el alquiler, paga también el agua o los recibos de la basura pendientes, gastos de comunidad, etcétera».