Mueren dos personas y otras 22 resultan heridas por una explosión de gas en Barcelona

Vista general de los edificios afectados por la explosión de gas
Eran, más o menos, las seis y media de la mañana de este jueves cuando un empleado de Gas Natural entró en el inmueble de cuatro plantas que ocupa el número 66 de la Rambla Fondo, en la localidad barcelonesa de Santa Coloma de Gramanet. Se disponía a medir la concentración de gas, y le pareció una labor tan rutinaria que ni siquiera estimó necesario avisar a los vecinos, a esas horas intempestivas. Nunca sospechó el operario, de 28 años, que acababa de acometer la última acción de su vida. Por causas aún no aclaradas, pero que parecen tener relación con un doble escape de gas y agua, la intervención del técnico produjo una explosión que desplomó el edificio, salvo la fachada. Como resultado, además del trabajador, murió una mujer de 26 años, que vivía en el entresuelo, y otras tres personas fueron ingresadas en el Hospital Vall d'Hebrón con heridas graves: un bombero de la Generalitat, otro operario del gas -con quemaduras en el 25% de su cuerpo- y la madre de la mujer fallecida, de 66 años, que sufre quemaduras en más de la mitad de su cuerpo. Además, otras 15 personas, entre ellas un bombero, fueron atendidas de heridas leves; dos fincas resultaron muy afectadas, y 150 vecinos fueron desalojados por precaución. Los hechos comenzaron hacia las 5:15 de la madrugada, cuando un trabajador del Metro llamó a los Mossos d'Esquadra para avisar de que algunos viajeros se habían quejado de que en la calle había un intenso olor a gas. La compañía procedió entonces a cortar el suministro y desplegó sus mecanismos de urgencia, enviando al lugar a una dotación de bomberos y otra de técnicos. Medidas adecuadas La consejera de Interior, Montserrat Tura, aseguró que «se tomaron las medidas adecuadas» y que los empleados del gas «estaban donde tenían que estar». Además, descartó «absolutamente» la relación entre la fuga y las obras de la Línea 9 de Metro. En opinión de Tura, el protocolo habitual cuando hay una fuga de gas en la calle es acordonar la acera, pero no desalojar el edificio, y en este caso «no se tuvo la sensación de riesgo de explosión», algo que «normalmente no pasa».