«Los papeles de los extranjeros es lo último que se pierde y deja de reclamarse»
Hay dos clases de extranjeros que frecuentan la Oficina de Objetos Perdidos: los que vienen de paso y los que quieren quedarse. Entre los primeros, todos turistas o peregrinos del Camino de Santiago, son frecuentes los olvidos de objetos personales en hoteles o albergues, lo mismo que los hurtos en cualquier local donde hayan parado para visitar, frecuentemente en pequeñas o medianas aglomeraciones con otros extranjeros. Los turistas, especialmente los de cultura británica o centroeuropea, suelen ser tercos en sus reclamaciones, bien personalmente o bien por vía telefónica o de Internet, para recuperar pequeños objetos personales que no siempre compensan el esfuerzo de interesarse por ellos cuando se va o viene de lejos. Según la Policía Local, cada vez hay más demandas o consultas de ciudadanos extranjeros en la Oficina de Objetos Pérdidos, pero los que se llevan la palma en cuanto a tozudez son los inmigrantes: además de estar perfectamente informados de todos sus derechos, incluso mucho antes de llegar a España, lo único que pueden extraviar o serles robado es la documentación para permanecer aquí. «Les roban en casa o en la calle una cartera y el dinero que hayan podido perder es poco o nada comparado con, por ejemplo, un permiso de residencia, un pasaporte o lo que ellos llaman los papeles para tener derecho a permanecer aquí legalmente: a veces cuando se recuperan es imposible localizar a los dueños, que no tienen domicilio fijo».