El magistrado exige que un forense chequee el estado del portavoz abertzale cada doce horas
El juez acepta que Otegi tiene una bronquitis pero le pone vigilancia
La Ertzaintza vigila el domicilio del líder de Batasuna para impedir que se fugue
Dominique de Villepin y José Luis Rodríguez Zapatero, durante su reunión de ayer en La Moncloa
El suspense desatado desde el jueves por el posible encarcelamiento de Arnaldo Otegi se mantendrá al menos hasta hoy martes. El juez Fernando Grande-Marlaska le dispensó ayer de acudir a la vista programada en la Audiencia Nacional para decidir sobre su entrada en prisión tras comprobar que padece una bronquitis, y aplazó la celebración de su comparencia hasta el momento en que lo permita su estado de salud. Un forense chequeará por orden del juez cada doce horas el estado de salud del dirigente de Batasuna para fijar lo antes posible una nueva fecha de comparecencia. La Ertzaintza vigilará su domicilio de Elgoibar (Guipúzcoa) de forma permanente, para evitar la hipotética fuga del dirigente de la izquierda abertzale. Grande-Marlaska ordenó el jueves pasado, nada más conocer los informes policiales que indican que Batasuna fue la promotora de la huelga y de los «hechos delictivos» desarrollados ese mismo día en el País Vasco y Navarra, que Otegi compareciese ayer en la Audiencia Nacional para decidir si modificaba su situación de libertad bajo fianza de 400.000 euros por la de prisión, ante una posible reiteración delictiva. El juez argumentó que, a la vista de los informes elaborados por la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Ertzaintza, el dirigente de Batasuna habría cometido nuevos delitos al burlar la suspensión total de actividades de la formación por espacio de dos años que el propio Grande-Marlaska ordenó en enero pasado, dentro del sumario que instruye el Juzgado Central 5 contra 41 dirigentes históricos del partido, al que considera el frente político-institucional de ETA. El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, desveló el viernes que pediría al juez el encarcelamiento incondicional de Otegi durante la celebración de la «vistilla» que ayer fue aplazada. La suspensión de la misma comenzó a fraguarse sobre las 13:00 horas de ayer, cuando el Juzgado Central 5 recibió un fax de la abogada de Otegi, Jone Goirizelaia, en el que pedía el aplazamiento de la comparecencia por enfermedad de su cliente y le adjuntaba un parte médico. El forense del Juzgado de Eibar (Guipúzcoa), por orden de Grande-Marlaska, acudió al domicilio del dirigente del partido ilegalizado y, tras examinarle, verificó que no estaba en condiciones de acudir a la Audiencia Nacional porque sufre una bronquitis con episodios de fiebre, que requiere de medicación y reposo para su curación. El magistrado, en el mismo auto de tres folios que suspendió la «vistilla», ordenó a la Ertzaintza que establezca de inmediato una vigilancia «estática» y «continuada» ante el domicilio de Otegi y que la mantenga hasta que reciba orden en contrario, para neutralizar el riesgo de fuga, que considera que ha aumentado. Grande-Marlaska pide a la Policía Autónoma Vasca que le comunique al instante cualquier abandono del domicilio por si es necesario ordenar su detención o busca y captura. Ibarretxe lo defiende Las fuerzas nacionalistas vascas se mostraron contrarias a un eventual encarcelamiento del portavoz de Batasuna. Con la ausencia del PNV, una plataforma formada por el partido ilegalizado, Eusko Alkartasuna y Aralar, los sindicatos ELA y LAB, y organizaciones sociales y culturales dieron a conocer ayer en Bilbao un manifiesto de apoyo a Arnaldo Otegi y a los otros cinco imputados por el juez por convocar una huelga el pasado jueves en el País Vasco. En el texto advirtieron sobre las consecuencias negativas de la actuación judicial en la resolución del conflicto vasco. El lehendakari Juan José Ibarretxe se sumó desde Santiago de Chile, donde se encuentra de visita al coro de voces contrarias al ingreso en prisión del portavoz de la formación ilegalizada. Indicó que con el encarcelamiento de «un interlocutor» en los contactos para abrir un proceso de paz «no se pueden resolver las cosas» porque se priva a una de las partes de su representante en las conversaciones. Ibarretxe sostuvo que Otegi es su «interlocutor para hablar de temas políticos» es también un referente «para los demás». El presidente del PNV, José Jon Imaz, confió, antes de que se suspendiera la declaración, en que el dirigente de la formación ilegal regrese a su casa como «ciudadano libre» y pueda así ejercer su «responsabilidad política». Elogió la postura de Batasuna al pedir «tranquilidad» a los suyos ante el ingreso en prisión de Arnaldo Otegi porque es «prudente y acertada». «Con el encarcelamiento de un interlocutor en el proceso de paz no se arreglan las cosas» JUAN JOSÉ IBARRETXE Lehendakari