| Crónica | La visita Real, al otro lado de las vallas |
«De vinos con la Infanta»
Medio millar de personas, en su mayoría mujeres de mediana edad y universitarias, piropearon a los duques de Palma, que saludaron al público a la salida del campus
Sita se subió ayer el álbum de fotos al campus. Convencida de que su nieto de tres años es un calco de uno de los hijos de la Infanta, escogió una fotografía del niño rubio y aprovechó el momento en el que Doña Cristina se acercaba a las vallas al salir del auditorio y se la mostró. «Sí que se parece», reconoció Su Alteza, y a Sita se le dibujó un sonrisa de oreja a oreja. «Es un poco travieso», le aseguró instantes después a Iñaki Urdangarín, que se paró a observar la imagen, sorprendido, y no dudó en hacerle una confesión; «el nuestro lo es mucho», le dijo, y a Sita se le quedó pequeña la sonrisa para reflejar toda su satisfacción. Medio millar de ponferradinos, en su mayoría mujeres de mediana edad y jóvenes universitarias, aplaudieron ayer la llegada y la salida de los duques de Palma. A la infanta, vestida con un elegante conjunto de falda y chaqueta negra con raya diplomática, la piropearon con reiteración. Pero con su marido, cuya altura sobresalía por encima de los escoltas, tampoco se quedaron cortas. «¡Iñaki! ¡guapo!, ¡guapo!, guapo!», corearon a gritos un grupo de mujeres a la llegada de los duques, hasta conseguir que la pareja volviera la vista y saludara. Rodeada de pisos de estudiantes, a la Infanta la recibieron con humor. «Mamá, papá, no estoy en clase. Estoy de vinos con la Infanta», decía una pancarta colgada de una fachada para aprovechar la presencia de las televisiones. Otros quisieron dejar clara su militancia; la única bandera española que recibió a la Infanta fue la tricolor de la II República, estrategicamente colocada en dos ventanas. Entre el público había quien no la conocía. «¿De donde es esa bandera?», preguntaba una señora de suficiente edad como para haber nacido antes de la guerra. Sita y la amiga que le acompañaba sí lo sabían y no les importó. «Somos libres y hacen muy bien, pero lo que no me gusta es que miren detrás de las persianas». «Realizar informes de predicción económica no debe considerarse labor rutinaria de bajo nivel» ANTONIO PULIDO SAN ROMÁN, catedrático de Economía