Diario de León

Las familias enviaban a sus hijos con problemas de conducta para enderezarlos PEDÍA 500 EUROS ACUSA AL MAQUINISTA

El centro de Girona que encerró a niños suizos en jaulas cobraba 4.000 euros

Los tres educadores detenidos pegaban con una barra de hierro y no les daban de comer

Finca donde estaban ingresados los menores suizos

Finca donde estaban ingresados los menores suizos

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Paco Soto - barcelona
León

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Eran encerrados en jaulas, les golpeaban con una barra de hierro y se les privaba de la comida. Así vivían los menores que se encontraban alojados en un internado rural de Sant Llorenç de la Muga (Gerona) y que ayer fue desmantelado por los Mossos d'Esquadra, que detuvieron a los tres cuidadores del centro. El internado, que se ubicaba en una masía, acogía a menores suizos que sufrían problemas de conducta. Las familias de los menores, de nacionalidad suiza, llegaban a pagar 4.000 euros por una estancia de un mes y medio en la masía. Los detenidos, que no tenían antecedentes penales, son el francés Raymond N. de 60 años de edad; Lorena Elisabet B., de 30, de nacionalidad italo-suiza, y el ciudadano suizo Armin Markus S., de 44. Armin Markus S. y Lorena Elisabet B. eran pareja, y estaban empadronados en el pueblo, y Raymond N. se unió «hace un par de años» al proyecto, según los Mossos. Tras tomar declaración a los tres detenidos, el juez de instrucción en funciones de guardia de Figueres decretó su puesta en libertad con cargos. La investigación se inició cuando agentes de la comisaría de los Mossos de Figueres localizaron a un menor que se encontraba deambulando solo en la estación de Renfe del municipio. El niño explicó a los policías que se había escapado de un centro de menores de Sant Llorenç de la Muga porque los educadores que le atendían le maltrataban física y psicológicamente. A palos y sin comida Tras interrogar al menor, los mossos se dirigieron al centro y descubrieron la existencia de otros cinco jóvenes de edades entre 15 y 16 años que sufrían continuos abusos. Según los Mossos dEsquadra de Girona, los tres detenidos ejercían «todo tipo de actos violentos» contra los menores, como, por ejemplo, pegarles con una barra de hierro, insultarles, presionarles, no darles de comer o encerrarles en jaulas de jabalíes cuando las víctimas se negaban a cumplir con los trabajos forzados a los que les obligaban los educadores, o cuando decían que se encontraban mal físicamente. La policía catalana reveló que uno de los menores maltratados había permanecido encerrado tres meses en una de las jaulas durante ocho horas al día, y otro fue recluido en un espacio de un metro cuadrado. Durante el registro, los agentes autonómicos encontraron las jaulas donde supuestamente eran encerrados los adolescentes, así como caravanas en las que vivían los menores en condiciones insalubres. Los detenidos reconocieron su participación en los hechos, y señalaron con todo lujo de detalles que, «efectivamente», cuando los menores no cumplían con «sus obligaciones», les pegaban y, «de vez en cuando, les retiraban la comida habitual o sólo les daban leche con muesli durante varios días seguidos». El centro de menores funcionaba sin ningún tipo de permiso y sin que el Ayuntamiento de Sant Llorenç de la Muga tuviera conocimiento de las actividades ilegales que se llevaban a cabo en el establecimiento. Todos los internos han regresado ya a sus casas, en Suiza, excepto uno, que permanece ingresado en un centro de menores tutelado por la Generalitat.

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