DÍA DEL TRABAJO EN ESPAÑA

Escaso espíritu reivindicativo por los acuerdos con el Gobierno, y ambiente más festivo que exigente

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agencias | madrid
León

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El reciente entendimiento sindical con el Gobierno y los empresarios que permitirá la adopción de cambios consensuados en el Estatuto de los Trabajadores frenó el espíritu reivindicativo del Primero de Mayo. Los discursos de los líderes de UGT y CC.OO., Cándido Méndez y José María Fidalgo, estuvieron cargados de notas y conmemoraciones nostálgicas. Este último tuvo que escuchar, un año más, voces discrepantes de su organización que le invitaron a abandonar la secretaría general; lanzadas por jóvenes con pancartas del Partido Comunista, fotos del Che Guevara y banderas republicanas. No obstante, sus gritos fueron ahogadas por afiliados de UGT, que vitorearon sin cesar a su central. A diferencia de otras conmemoraciones de la Fiesta del Trabajo, el acto careció de entusiasmo reivindicativo. Las charangas y zancudos no aparecieron, a cambio un anciano con su armónica entonó varias veces La Internacional . No se escucharon críticas ni hubo cánticos contra el Gobierno ni contra los empresarios. Ningún aplauso interrumpió las intervenciones de Méndez y Fidalgo. La conmemoración del Día Internacional del Trabajo sacó a la calle en España a unas 200.000 personas. CC.OO. y UGT convocaron alrededor de 50 actos conjuntos, a los que se sumaron los organizados por el resto de los sindicatos. En Barcelona, a la manifestación sindical se unió un importante grupo de dirigentes políticos de la izquierda catalana. En Andalucía, los dos sindicatos mayoritarios estuvieron separados en Sevilla y en Huelva. También en el País Vasco, el Primero de Mayo se caracterizó por la división. ELA, UGT y CC.OO. sólo compartieron la Gran Vía de Bilbao. Sus discursos reflejaron la sima abierta en el sindicalismo en Euskadi. Los sindicatos menos representativos pero también de cierta implantación estatal aprovecharon el Primero de Mayo para criticar, por separado, el «amiguismo» de CC.OO. y UGT con el Gobierno y la patronal. Así el recientemente nombrado nuevo secretario general de USO, Julio Salazar, aseguró no entender para qué se firmará una reforma laboral que abarata los costes de trabajo a los empresarios. A su juicio, los cambios que se avecinan tienen «mucho de escaparate», pero suenan «a hojalata». Miles de trabajadores celebraron hoy el Primero de Mayo en las principales ciudades de Europa y Asia, donde reclamaron la eliminación de la precariedad en el empleo y se postularon, como es tradicional, a favor de la paz en el mundo.

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