El Estatuto que define a Andalucía como una «realidad nacional» sale hoy para las Cortes
La reforma del Estatuto de Andalucía será sometida hoy a la votación del Parlamento autonómico para su remisión al Congreso esta misma semana. El texto, que cuenta con la oposición del Partido Popular y el Partido Andalucista (el 40% de la Cámara), se homologa al catalán en sus máximas competencias, establece una relación de bilateralidad entre la Junta y el Estado y define a la comunidad autónoma como «realidad nacional» en su título preeliminar. La falta de acuerdo entre los dos partidos mayoritarios preconiza un nuevo enfrentamiento sobre el modelo territorial en las Cortes Generales. Los populares preparan una batería de enmiendas al proyecto similar a las que ya defendió, con nulo éxito, para la reforma del Estatuto de Cataluña. El nuevo portavoz del PSOE en la cámara baja, Diego López Garrido, avisó ayer de que la propuesta será modificada, pero no «desnaturalizado». El segundo asalto estatutario está pues a las puertas. Nada queda del acuerdo que lograron las dos principales fuerzas parlamentarias en la reforma del texto valenciano. Y eso que, hasta hace apenas un mes, el caso andaluz llevaba camino de reproducir con mayor o menor dificultad aquel consenso. La posibilidad de pacto se esfumó con la propuesta socialista para el artículo primero de la reforma y para su preámbulo. Quedarán así: «Andalucía, como nacionalidad histórica, se constituye en comunidad autónoma conforme al artículo 2 de la Constitución Española» y «la Constitución Española, en su artículo 2, reconoce la realidad nacional de Andalucía como una nacionalidad». El PP asegura que el PSOE se sacó esta redacciónen el último momento y a sabiendas de que ellos no estarían conformes. Los populares no plantean grandes objeciones al artículo 1, pero reprochan al PSOE que se saltara el acuerdo al que habían llegado para añadir una referencia a la «unidad indisoluble de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles». López Garrido defendió que el rechazo del PP carece de «justificación» y afirmó que su presidente andaluz, Javier Arenas, está sometido a la «estrategia destructiva» de Génova. Inspiración catalana Sin embargo, no es sólo la cuestión terminológica la que enfrenta a los dos grandes partidos. En los 244 artículos que conforman la propuesta estatutaria para Andalucía hay varias ideas introducidas por el PSOE y respaldadas por IU para su «homologación» con el texto catalán, que ahora se debate en el Senado. Entre ellas, está la creación de un espacio fiscal propio que participará en la administración tributaria del Estado. Pero también varias disposiciones adicionales, como la que compromete al poder central con una inversión que atienda a criterios poblacionales. El PP es contrario a que los Estatutos de Autonomía fijen criterios de inversión estatal y más si cada una puede elegirlos a su antojo; el catalán, por ejemplo, utiliza como referencia su contribución al PIB nacional.