Rajoy acusa al presidente de justificar su «incompetencia» con una «aberración jurídica»
Zapatero pide al PP «que no reincida en el error» y apoye el estatuto andaluz
El Congreso admite a trámite la reforma con la única oposición del Grupo Popular
El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, siguió el Pleno desde la tribuna de invitados
El Congreso admitió ayer a trámite la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía con la única oposición del Grupo Popular. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió la modifica-ción estatutaria aprobada por el Parlamento andaluz y advirtió al PP de que con su oposición corre el riesgo de «tropezar dos veces en la misma piedra». Durante el debate, el presidente del PP, Mariano Rajoy, calificó de «aberración jurídica» la reforma presentada y aseguró que Zapatero utiliza a Andalucía como «gran coartada» de su «incompetencia» en la reforma del Estatuto de Cataluña. Zapatero y Rajoy se lanzaron durísimas acusaciones aunque uno y otro dejaron la puerta abierta al consenso durante el trámite parlamentario de la reforma, que deberá ser discutida en la fase de ponencia y comisión. Zapatero afirmó que la reforma, que ya fue rechaza por el PP en el Parlamento andaluz, cuenta con «un suficiente grado de consenso político y social» y añadió, en referencia al PP, que «la reincidencia en el error puede resultar compren-sible en los comportamientos individuales, pero no tiene disculpa en responsables políticos cuando se enfrentan a unas aspiraciones populares ampliamente sentidas». El presidente del Gobierno re-pasó el período democrático y destacó el «éxito espectacular» de la autonomía andaluza. «Si a Andalucía le va bien seguro que al resto de España le va a ir bien», resumió Zapatero para expresar su confianza en el acierto de una reforma que demuestra que el Estado autonómico «no consolida privilegio alguno, sino que ofrece oportunidades de desarrollo para las comunidades que quieren aprovecharlas». Pese a todo, hizo un esfuerzo para llamar al consenso al PP, al que reclamó una «mínima disposición para alcanzarlo, un abandono del no incondicional y un deseo de participación constructiva». Rajoy, dejó pocas esperanzas a ese consenso en el inicio de su intervención. Aseguró que el texto consensuado por el PSOE, IU y el Partido Andalucista constituye una «aberración jurídica y constitucional» e insistió en que la comunidad andaluza «no se merece» un texto así. «Delirios nacionalistas» Por encima de cualquier argumento, cuestionó que la reforma defina a Andalucía como una «realidad nacional», una expresión que consideró como «sinónimo de nación». Rajoy evitó cargar contra los diputados andaluces y centró sus críticas en Zapatero que, según aseguró, estimula los «sentimientos y delirios nacionalistas» y vinculó la reforma a un «proceso de debilitamiento del Estado y cambio del régimen constitucional de 1978». Pero, al igual que Zapatero, reservó la parte final de su duro discurso para apelar al acuerdo en el trámite parlamentario. «Si ha de contar con nuestro apoyo deberá recomponerse el consenso», concluyó. El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, apoyó la reforma y explicó que los catalanes no se han opuesto nunca a que otras autonomías asuman las mismas competencias que Cataluña pero no aceptarán nunca que por el hecho de que otras autonomías no quieran asumir alguna competencia Cataluña se quede sin ellas.