Diario de León

El asunto «será abordado desde el punto de vista moral, no político», avisa?el portavoz episcopal

Los obispos eluden hablar de la unidad de España por ser demasiado político «El Estado no está legitimado para imponer una moral»

Niegan divisiones en el seno de la Iglesia española sobre la vertebración del país

Juan Antonio Martínez Camino durante la rueda de prensa

Juan Antonio Martínez Camino durante la rueda de prensa

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Rafael Herrero - madrid
León

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«Vísteme despacio, que tengo prisa». La plenaria extraordinaria de los obispos aplazó su esperada declaración sobre la unidad de España, aunque fuese de forma tibia y en el marco de la situación sociopolítica actual, para mejor ocasión, aunque no lejana en el tiempo. El portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino, tiró de refranero para evidenciar que el análisis de la situación de España y los problemas que acucian al país, siempre desde un prisma religioso y moral, no se va a soslayar, si bien requiere su tempo y procedimiento oportunos. La montaña parió un ratón. No hubo un texto específico, como estaba previsto, ni tampoco un documento pastoral, aunque fuese genérico, sobre la unidad de España o los otros aspectos abordados sobre la situación «religiosa, cultura, social y política». El Episcopado salió del paso, de momento, con una escueta «nota final» en la que expresa sus prioridades. Y entre ellas figura la elaboración, en un plazo que se estima breve, de una instrucción pastoral donde se abordarán las «grandes cuestiones» que preocupan a la Iglesia. Si en algo se esforzó el portavoz en la masiva rueda de prensa convocada este viernes fue en evidenciar que entre los prelados no hay discrepancias. Si acaso, admitió, «diferencias», pero siempre remachando que «el Episcopado español pocas veces ha estado tan unido como ahora». «No es cierto que haya división entre los obispos». Para demostrarlo, no dudó en dar a conocer el resultado de la votación de la Asamblea Plenaria Extraordinaria, gesto escasamente habitual en la Casa de la Iglesia. De los 64 obispos presentes en el momento de la votación, 50 se pronunciaron a favor de elaborar un documento pastoral sobre la actual situación de España y nueve votaron en contra. Se registraron tres abstenciones y dos votos nulos. En román paladino, un 78% se mostró partidario de expresar en una instrucción pastoral con peso específico los desafíos y las «grandes cuestiones que suscitan particular preocupación en este tiempo», tal como señala la nota difundida. Las expectativas creadas ante esta plenaria de cara a la opinión pública se vieron, de algún modo, defraudadas, pero Martínez Camino insinuó que la Iglesia no está por la labor de mirar a otro lado. Es más, «iluminará» a los cristianos con un «documento doctrinal de peso, en el que no va a quedar nada fuera del tintero». «Será -dijo en otro momento- una instrucción pastoral de largo alcance», un análisis de fondo para escudriñar «dónde están las claves de lo que sucede en España». No lo van a rehuir ¿Apareció el asunto de la unidad de España en el diálogo de los obispos? Por supuesto, admitió el portavoz. Y, sin duda, figurará en la instrucción en la que ya mismo se comenzará a trabajar, si bien no de manera específica. ¿Cómo? «Será abordado desde el punto de vista moral, no político», reiteró. «Los obispos no van a rehuir ese asunto, pero tampoco lo van a tratar desde el prisma político. La cuestión de la unidad de España tiene muchos aspectos y vertientes, y es más que posible que con implicaciones morales». El portavoz salió del paso y no quiso precisar si se refería al alto el fuego de ETA. «Sin embargo -agrega el comunicado poco después- no son pocos los aspectos de la actual situación que suscitan preocupación en muchos, y también en nosotros». Por ello, subraya, es aconsejable establecer prioridades. Una de ellas, la elaboración de la instrucción pastoral aludida. Otra, impulsar aún más la iniciación cristiana «de niños, jóvenes y adultos». «En un sistema democrático no puede existir una moral de Estado. El Estado no está legitimado para imponer obligatoriamente una moral. La democracia es pluralismo, y los padres tienen derecho a elegir los principios morales con los que educan a sus hijos». Lo dijo, por enésima vez y, si cabe, con mayor energía el portavoz de los obispos, el jesuita Juan Antonio Martínez Camino para crucificar a la polémica asignatura Educación para la Ciudadanía, cuya nueva creación contempla la LOE. Hábil como es, el secretario de la Conferencia Episcopal eludió comparar esta nueva materia con la antigua Formación del Espíritu Nacional del régimen franquista, que la jerarquía católica no denunció en su día, tal como recordó un informador. «Esa época tiene poco que ver con ésta. Aquel sistema era otro mundo», regateó. «No se pueden hacer esos saltos». Para la voz de los prelados, el Estado -léase el Gobierno actual- no puede imponer a todos «por obligación» unos principios morales «que son discutibles». «Vulnera los derechos fundamentales de la persona y es una extralimitación indebida del ejercicio del poder».

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