La reforma del Estatuto insta a la Junta a promover el idioma leonés
Como ya se había anunciado, el artículo dedicado a reconocer el valor de la lengua castellana y el patrimonio lingüístico de la comunidad hace una especial mención al leonés. En concreto, pro primera vez se establece que «el leonés será objeto de protección específica por parte de las instituciones por su particular valor dentro del patrimonio lingüístico de la comunidad». Asimismo, la propia reforma del Estatuto insta a la Junta a regular su protección, uso y promoción. De igual manera, se garantiza que la lengua gallega «gozará de respeto y protección en los lugares en los que habitualmente se utilice», algo que ya se recogía en la redacción del actual Estatuto. Por otro lado, el nuevo texto estatutario establece que la lengua castellana forma parte «del acervo histórico y cultural más valioso de la comunidad, extendido a todo el territorio nacional y a muchos otros Estados». En este sentido, se insta a la Junta de Castilla y León a fomentar el uso correcto del castellano «en los ámbitos educativo, administrativo y cultural», así como a promover su aprendizaje, sobre todo en el ámbito internacional y en colaboración con las universidades de la comunidad, «para lo cual podrá adoptar las medidas que considere oportunas». Alusión a la UPL En referencia a las alusiones que a la historia de Castilla y León se realizan tanto en el preámbulo como en el articulado del futuro Estatuto, así como al reconocimiento del leonés, el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, insistió en que la reforma incluye «suficientes rasgos identificativos de la comunidad» como para que todos los castellanos y leoneses «de una vez nos sintamos orgullosos de nuestros símbolos y de nuestra realidad». Si bien Herrera aseguró comprender que todavía siga existiendo una «minoría parlamentaria» que no comparte esta realidad, en alusión a la UPL, «esto es perfectamente compatible con el trabajo realizado por los dos grupos mayoritarios» en la Cámara autonómica que, según recordó, representan los intereses de la mayoría de los castellanos y leoneses. «Sería suicida si aprovecháramos esta reforma para reescribir nuestra historia», subrrayó.