Cerca de las ciudades y aprovechando el viento
Menos del 5% de los detenidos por prender fuego van a prisión
Nadie pone en duda ya la intencionalidad de la mayoría de los incendios forestales que asolan Galicia en verano. Sin embargo, este año se registra un nuevo modus operandi entre los incendiarios que agrava aún más la situación. El conselleiro do Medio Rural, Alfredo Suárez Canal, alertó ayer sobre esta tipología de fuegos provocados. Se trata de incendios en zonas boscosas, escarpadas y muy próximas a núcleos de población. Suárez Canal recordó que probablemente la comunidad no ha vivido una situación tan compleja con anterioridad por esta nueva forma de actuar. El titular de Medio Rural detalló cómo actúan estos incendiarios, prendiendo varios focos en zonas boscosas próximas a zonas habitadas. Además, se avivan en horas de altas temperaturas, lo que no sólo facilita la quema sino la propagación hacia viviendas. Los fuertes vientos ayudan además a que se propaguen los fuegos y dificultan su extinción. Ante esta situación, el conselleiro recordó que no puede haber ningún tipo de connivencia con una actividad criminal, a la que hay que perseguir. Debido a la multitud de focos, el dispositivo existente no fue del todo suficiente, por lo que hubo que priorizar la defensa de las casas y de la población. Suárez Canal aseguró que el refuerzo de medios de otras comunidades y del Gobierno central es enorme, pero no descarta en caso de emergencia pedir más ayuda a aquellas zonas que no sufran incendios o incluso a Francia. La línea del delito Una de las peores situaciones se vive en Pontevedra. El alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, suspendió ayer sus vacaciones para ponerse al frente de la coordinación de los trabajos de extinción de la ola de incendios que afectan ya a seis parroquias de este municipio, en alerta 2 desde el domingo por la tarde. Sin poner en duda en ningún momento que todos y cada uno de los fuegos que afectan al municipio son intencionados, Lores definió como «una linea imaginaria delictiva» el desarrollo que ha tenido el fuego que el domingo por la tarde llegó a las puertas de Pontevedra por la zona norte, devastando también la zona sur en la parroquia de Ponte Sampaio. El itinerario Esa línea se comenzó a dibujar en Cerdedo y Cotobade, y a continuación, y como si hubiera sido trazada con un compás, Lores explicó que el fuego siguió avanzando en dirección a la ciudad por Campo Lameiro, entrando por Xeve ya en el término municipal pontevedrés, y continuando por Verducido, Lérez, Alba y Campañó, «curiosamente toda una líena perfectamente continua por el norte del Concello de Pontevedra», denunció. Lores afirmó tajantemente que «es una línea imaginaria claramente delictiva porque por el sur también está afectado Ponte Sampaio, Soutomaior, Vilaboa, Moaña, Cangas... Da la impresión de que se prende, se apaga y se vuleve a encender». «Es una especie de delincuencia especializada, terrorismo ecológico, pero sus autores no van a tener sosiego porque vamos a llevarlos a la cárcel» MANUEL AMEIJEIRAS , delegado del Gobierno en Galicia Menos del 5% de los incen-diarios detenidos en Galicia acaban ingresando en prisión, según expusieron ayer fuentes de la judicatura. En lo que va de año, la Policía Autonómica puso a disposición de los jue-ces a 35 personas acusadas de prender fuego a montes, de acuerdo con los datos aporta-dos ayer por la Consellería de Presidencia. Este departamento, al igual que otros de la Xunta, no tenía constancia de cuántas personas habían sido encarcela-das. «Los que están entre rejas pueden contarse con los dedos de la mano», expresó ayer un representante del ministerio público que pidió no ser cita-do. El año pasado, por ejemplo, de los 126 detenidos durante la temporada de incendios sólo se decretó prisión para nueve y tres de ellos en psiquiátricos. no hay que olvidar que los jueces precisan prue-bas contundentes para valorar si envían a cualquier detenido a prisión, el sistema parece estar fallando por todas las esquinas. Dentro de la judicatura y la fiscalía no faltan voces críticas que aseguran que, en muchas ocasiones, las medidas que se adoptan son sólo para «vivir del titular». Las detenciones de pirómanos son difíciles y escasas y sólo son detenidos los que provocan fuegos por imprudencia. A eso se une que la colaboración vecinal es casi nula.