Voluntarios solidarios
Por segunda vez en los últimos cuatro años, Galicia recibe una oleada de solidaridad. En el invierno del 2002 la tragedia ecológica del petrolero Prestige liberó lo mejor de una juventud que se dispuso a limpiar de chapapote las playas y los acantilados castigados por la marea negra. Enfundados en las ropas de protección que se les iban entregando, formaron aquella marea blanca que se enfrentaba al horror negro llegado del mar. Los voluntarios han vuelto a una Galicia que no se siente sola en su enfrentamiento con el horror. Hay un teléfono que no cesa de recibir llamadas. Es el número de Defensa del Monte Gallego (900.400.800), donde quienes lo atienden toman filiaciones y referencias de los que desean venir a Galicia a «echar una mano en lo que haga falta». Este pasado viernes, cuando se cumple una semana desde que se disparó la catástrofe, son casi 2.000 los apuntados y medio millar los que ya tienen destino para el frente. Un centenar de esos voluntarios son gente curtida contra las llamas que han llegado de Málaga, del aeropuerto de Madrid o de Extremadura para mirar cara a cara a las llamas y ponerles cerco. El resto están siendo organizados para labores de apoyo, avituallamiento y atención a la población afectada, pero lejos de la primera línea. La colaboración del Ejército resulta fundamental. Dos secciones de Ingenieros de elite trabajan en la apertura de cortafuegos y diseñan estrategias para combatir más eficazmente las llamas. Otras seis secciones de Ingenieros del Ejército se están agrupando en Salamanca y León para intervenir, si lo reclaman las autoridades, en menos de 72 horas. La ayuda ha trascendido incluso las fronteras españolas: dos aviones italianos y otros dos franceses, con sus respectivas tripulaciones, llevan tres días regando desde el aire los virulentos frentes de fuego. Los primeros voluntarios Los primeros cuatrocientos voluntarios apuntados en el Teléfono de Defensa del Monte Gallego han comenzado a incorporarse a la lucha contra los incendios forestales que arrasan esa comunidad desde hace una semana, según la información facilitada por la Xunta de Galicia. De ellos, alrededor de un centenar son bomberos que han ofrecido sus servicios a través de colectivos como Bomberos sin Fronteras de Málaga, Bomberos del Aeropuerto de Barajas o de Extremadura entre otros, y ya se han incorporado a la primera línea de la lucha.