Rubalcaba asegura que nunca habló de trama en los incendios de Galicia
El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró ayer que «jamás» habló de tramas organizadas tras los incendios forestales que asolaron Galicia en agosto, y el PP le pidió que dimita y le responsabilizó, como máxima autoridad de Tráfico, de las dos muertes acaecidas en las carreteras durante los incendios. El debate sobre los incendios forestales llegó ayer a las sesiones de control del Congreso y el Senado, donde se plantearon varias preguntas y una interpelación sobre la gestión de aquella crisis y las responsabilidades del Gobierno en la misma. Rubalcaba respondió en el Congreso a una pregunta de la diputada del PP Ana Belén Vázquez, quien preguntó al ministro si seguía manteniendo que los incendios fueron obra de una «trama organizada». El ministro de Interior dijo que «jamás» habló de tramas, y instó al PP a repasar las hemerotecas para comprobar que han sido los dirigentes populares los que se han referido durante los últimos años a «organizaciones y tramas», y que el propio Mariano Rajoy dijo en 2002 «que tenían la sospecha, incluso la evidencia, de que hay grupos organizados que se dedican a esto». Rubalcaba observó además que tras conocer las circulares que ha promovido el PP entre ayuntamientos de este partido «yo de usted no volvería a hablar de organización o trama» y agregó que el presidente del PP en Galicia, Alberto Núñez Feijoo, ha pedido disculpas por las cosas que se dicen en ese escrito, «que son sencillamente intolerables». La diputada Belén Vázquez opinó que cuando el Gobierno habló de «trama criminal» lo hizo para ocultar su «improvisación» y su «ineptitud», y tras acusar al ministro de Interior de haber sido «portavoz del Gobierno de los GAL, portavoz del 11-M, y portavoz de los incendios» le pidió que asuma responsabilidades y que dimita «por ineptitud, por inoperancia y por la descoordinación que usted ha creado». Recordó que Interior tiene las competencias de Tráfico y que en Galicia fallecieron dos personas en las carreteras «porque no se habían cortado, y por culpa del humo de los incendios forestales murieron abrasadas».