El museo abre hoy sus puertas con obras de Muntean y Rosenblum, Mehretu, Moreno, Fröhlich y el leonés Daniel Verbis PHILIPP FRÖHLICH JULIE MEHRETU DANIEL VERBIS MUNTEAN & ROSENBLUM FELICIDAD MORENO RAFAEL DOCTOR Y SILVIA CLEMENTE | Reportaje | Arte

El Musac echa un pulso al público con una exposición únicamente de pintura

León

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Lo que el público nunca imaginó ver en el Musac. Así podría resumirse la quinta temporada de exposiciones del museo. Si los leoneses se habían acostumbrado a pasear por una guerra en miniatura , donar sangre en un acto de generosidad artística o comer sushi inmersos en una videoinstalación, el museo da una vuelta de tuerca para recuperar una de las formas de expresión artística más tradicionales: la pintura. Y, lo que resulta aún más extraño, buena parte de las obras están realizadas sobre un soporte tan convencional como el lienzo y son de un realismo que parece ajeno al «estilo Musac». Por ello, es casi forzoso preguntar qué pintan aquí estos cuadros. La elección de cinco exposiciones monográficas sobre Julie Mehretu, Muntean & Rosenblum, Felicidad Moreno, el leonés Daniel Verbis y Philipp Fröhlich no es, ni mucho menos, casual. Lo que se pretende es mostrar los caminos por los que discurre la pintura, con el aliciente añadido de averiguar si este tipo de arte, presuntamente más clásico e indudablemente más comestible para una gran mayoría de público, tiene más o menos aceptación que las exposiciones precedentes, vistas en conjunto por 230.000 personas. El equipo que dirige Rafael Doctor Roncero, tal y como ensalzó ayer la consejera de Cultura, Silvia Clemente, ha llevado a cabo un complicado ejercicio para probar que la pintura puede resultar tan innovadora, impactante e, incluso, provocadora, como la más estrambótica de las instalaciones. Si para una parte de la sociedad leonesa el Musac era sinónimo de arte raro, esta es, sin duda, la exposición que mejor encaja en tal calificativo; y por varias razones. En primer lugar, porque ratifica como ninguna otra que no importa el medio sino el mensaje. Y, sobre todo, porque es la mejor demostración de que la pintura no ha muerto. Pero poco o nada tienen en común los cinco artistas de esta quinta temporada, salvo que todos ellos son de alguna forma precursores. Cada uno es portavoz de sí mismo. No siguen otra tendencia que la que ellos mismos intentan trazar en el selvático mundo del arte. Para todos, además, es su primera gran exposición; en la línea ideológica del Musac de abanderar la vanguardia. Silvia Clemente se encargó ayer de recordar que en la política cultural de la Junta el Musac juega un papel primordial. «Estamos demostrando que es una apuesta muy importante y un verdadero éxito». Un viaje a la nueva pintura El recorrido puede iniciarse en el llamado Laboratorio 987, donde hay una veintena de obras del artista alemán afincado en España Philipp Fröhlich, titulada Exvoto. Where is Nikki Black? y que, con permiso del autor, se podría subtitular: paisajes para después de la batalla. Detrás de cada cuadro hay una historia real. Sucesos y noticias que en su momento impactaron al artista. Un asesinato, un accidente, una guerra... o, tal vez, pequeñas historias cotidianas. ¿Cómo se pintan esos escenarios? Fröhlich tiene un truco: previamente, realiza una maqueta, que, en ocasiones, supera los cuatro metros. Allí recrea la atmósfera donde imagina que ocurrió todo. Basándose en ese modelo, siempre exento de personajes, el artista lo traslada a la dimensión del lienzo. El resultado son unos espectaculares paisajes desolados, lugares irreales y dramáticos en los que hay un rastro de tragedia. Objetos vapuleados por unos protagonistas que han salido de escena. La pareja artística formada por la israelí Adi Muntean y el austríaco Markus Rosenblum llega a León con obras de gran tamaño y de incuestionable impacto, que el Musac presenta dentro de unos grandes «contenedores». Estéticamente son de un clasicismo que ahonda sus raíces en el barroco más grandilocuente. Pero su obra es de esas que hay que abordar por partes. Superado el shock de la monumentalidad de sus personajes, siempre jóvenes y vitales, hay un mensaje escrito a pie de cuadro, que hace meditar al espectador sobre las grandes cuestiones del ser humano. El título de esta muestra es absolutamente revelador: Haz que la muerte escuche. El leonés Daniel Verbis, que forma parte del «club Musac» desde sus comienzos -participó en la exposición inaugural Emergencias - muestra ahora todo su esplendor creativo en la metáfora Mis-ojos-en-tus-ojos-derramándose: cuadros, fotografías, dibujos y esculturas que, en conjunto, forman a su vez una macroinstalación. Un trabajo de investigación sobre el lenguaje artístico. Auténtica poesía. Absolutamente refrescante e innovadora, como una ráfaga de aire exótico, es la propuesta pictórica de la artista africana Julie Mehretu, que, como muy bien sintetiza el conservador jefe del Musac y comisario de la exposición, Agustín Pérez Rubio, supone una extraña fusión entre aspectos biográficos de la artista y la pintura utilizada como arma política y de denuncia. Finalmente, el recorrido concluye en un escenario donde el espectador puede caer presa de la hipnosis. Felicidad Moreno, con el sugestivo juego de palabras HipnÓptico, con el que ha titulado su exposición, adentra al espectador en una estimulante red, en la que se entrecruzan luces y movimiento, la óptica, la hipnosis y el sonido... Una propuesta altamente onírica, aunque ¿pueden pintarse los sueños? Las otras obras de arte Las exposiciones están respaldadas por cinco catálogos -cuatro de los actuales artistas y uno más de la anterior muestra, Globos Sonda-, que constituyen también auténticas obras de arte. Muy espectacular es el dedicado a Felicidad Moreno. No contiene ningún texto. En el interior, las obras en una suerte de desplegable-acordeón de diecisiete metros de largo. «Algo insólito», subrayó Rafael Doctor, que dejó muy claro que en el Musac se trabaja y, además, «con energía». Más que simples catálogos -dijo la consejera-, «auténticas piezas creativas» de «un nivel excepcional». Y es que el Musac, añadió, «marca la pauta de la contemporaneidad». «Exvoto. Wher is Nikki Black?» El Laboratorio 987, la sala que el Musac suele reservar para las apuestas más arriesgadas, estrena la primera exposición individual en España del alemán Philipp Fröhlich. Una veintena de cuadros que sugieren misteriosos sucesos inacabados. Paisajes para después de una batalla... «Black City» La artista africana Julie Mehretu, ha reunido en 20 lienzos aspectos de su vida y de la situación política y social del continente africano. «Siempre hay alguien que camina en dirección contraria». Mehretu utiliza la fuerza del arte y construye sobre el caos. «Las cosas se conforman a medida que se desmoronan». «Mis-ojos-en-tus-ojos-derramándose» ?l título original de la exposición de este artista leonés no lleva guiones. Una única palabra para englobar varias obras que, en conjunto, conforman una sola macroinstalación. Dos salas del Musac en las que invita al espectador «a sumergirse en una atmósfera cargada de estímulos». «Haz que la muerte escuche» La pareja artística que forman la israelí Adi Muntean y el austríaco Markus Rosenblum muestran obras de gran formato e innegable impacto. Bajo una pátina de clasicismo, la pintura de este tándem pone en jaque al espectador con las misteriosas preguntas y afirmaciones que hay a pie de cada cuadro. «HipnÓptico» Con este juego de palabras que da título a su exposición, Felicidad Moreno evoca conceptos como la hipnosis, la óptica o el sonido. La exposición está integrada por 14 impresiones digitales de gran formato así como proyecciones de luz y láser. Es como adentrarse en el enigmático y siempre inquietante mundo de los sueños. Complementarios ?a consejera Silvia Clemente quiso atribuir todos los méritos del elevado número de visitantes (más de 230.000 personas) y del gran impacto internacional del Musac a su director, Rafael Doctor, quien, a su vez, habló de su gran equipo y de la compenetración de éste con la consejera. «Nos complementamos perfectamente». Los estrenos en el Musac nunca llegan «a palo seco». Catálogos tan impactantes y, en algunos casos, incluso más que las propias exposiciones, la proyección en primicia de la esperada película sobre Zidane, miles de globos como reclamo publicitario de la nueva temporada del Musac y, por si fuera poco, la Terremoto de Alcorcón. Pero vayámos por partes. Si hasta ahora las exposiciones del Musac han sorprendido por ser poco «convencionales», la que abre hoy sus puertas al público llama la atención justamente por todo lo contrario. Aunque no es del todo exacto. Es pintura, pero absolutamente fresca y vanguardista. El Musac ofrece lo que nunca el espectador creyó que vería aquí. Así que mantiene intacta su reputación de museo imprevisible.

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