Diario de León

MARÍA JOSÉ CONDE | PROFESORA DE LITERATURA ESPAÑOLA | «El teatro leonés en el contexto dramatúrgico actual» JOSÉ LUIS MARTÍN NOGALES | DIRECTOR DE LA UNED-PAMPLONA | «El cuento leonés en el contexto del cuento español contemporáneo» JOSÉ LUIS PUERTO | POE

«Para Antonio Colinas ser poeta es un modo de estar en el mundo» «El teatro leonés nunca fue ajeno a las grandes tendencias europeas» «Los escritores de León han sido decisivos para el cuento español»

El coordinador del congreso Alfonso García y el profesor José Luis Martín Nogales

El coordinador del congreso Alfonso García y el profesor José Luis Martín Nogales

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Verónica Viñas E. Gancedo V. Viñas - león león león
León

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El poeta y catedrático José Luis Puerto, al que Nicolás Miñambres, crítico del Diario de León, presentó ayer en San Marcos como «el mejor lector de Antonio Colinas», trazó un espléndido perfil humano y literario de uno de los mayores poetas contemporáneos en lengua castellana. Comenzó diciendo que para Colinas ser poeta es «un modo de estar en el mundo». Puerto realizó un gran esfuerzo para ofrecer un enfoque distinto, el lado menos conocido del poeta bañezano. Explicó cómo en la poesía del autor de Sepulcro en Tarquinia se aúnan dos grandes corrientes poéticas, las que representan Unamuno -la preocupación metafísica- y Rubén Darío -la inquietud estética-. A las que, en el caso del leonés, habría que añadir una inquietud moral que subyace en toda su obra. Puerto se centró en la Trilogía de la mansedumbre para destacar cómo Colinas trasciende la anécdota en busca de una segunda realidad, para que el lector pueda vibrar y encontrar alguna clave del ser humano. El ponente, ante un público numeroso y atento, explicó en profundidad las numerosas herencias e influencias de un poeta sumamente culto como Colinas; fuentes muy divergentes que impregnan su poesía, en la que «todo converge hacia la armonía». Puerto enumeró asimismo algunos de los temas que el autor de Jardín de Orfeo ha abordado en sus obras, como el amor, el recuerdo, el paisaje, las estaciones, la noche estrellada, la luna, el vacío, las ruinas, el mundo familiar o el Noroeste.... Destacó que, sin lugar a dudas, «la poesía es para Colinas un diálogo entre lector y creador». Puerto aseguró que «Colinas elige un camino intermedio, alejado de los extremos, que lo lleva a la búsqueda de una poesía que necesita más voltaje y emoción». En la obra del Premio Nacional de Poesía y de la Crítica, según Puerto, el romanticismo es sustantivo y el clasicismo, adjetivo. En la poesía de Colinas, concluyó diciendo Puerto, «hay una musicalidad pura y nueva», que hunde sus raíces en la poesía clásica. Finalizó enumerando a algunos destacados alumnos y seguidores de la senda poética abierta por el autor de El río de sombra. De reveladora puede calificarse la intervención de María José Conde en la jornada de ayer. Si la narrativa y la poesía nacidas en León fueron tratadas ya en otros momentos del congreso, la hora del teatro llegó gracias a esta profesora titular de la Universidad de León. Con claridad y amenidad, «y sin apasionamiento», como dijo, ya que no es leonesa, Conde Guerri esbozó la trayectoria de la dramaturgia leonesa desde las primeras décadas del siglo XX. La investigadora dejó claro que no se puede hablar de un teatro leonés en cuanto tal, pero sí de grandes autores que, como aseguró, refiriéndose sobre todo a los de las décadas de los treinta, cuarenta y cincuenta, «nunca fueron ajenos a las grandes tendencias europeas de su tiempo» y que sí pueden tener algunos «puntos en común». De esta manera, en un recorrido cronológico, habló de las obras para teatro de Lamparilla, como las Escenas cómicas leonesas de 1924 y las de Nemesio Fernández, un autor muy importante, creador de un teatro intelectual, de escenificación histórica ( La pecadora de Isoba, La dama de Arintero ), a quien no satisfacía «la sensiblería y simplificación» del teatro de su tiempo. También mencionó a Francisco Pérez Herrero y las tendencias de teatro social posteriores, siguiendo por el teatro experimental, contra-burgués, de grupos como Grutelpo en 1968. Se detuvo en el caso peculiar del recordado Kike y La Fragua, así como los incombustibles Conde Gatón, y de Fermín Cabal y Armando Llamas. Y llamó la atención al público y las autoridades sobre la precaria situación de la Escuela Municipal de León. Alfonso García, coordinador del Congreso Internacional de Literatura Actual y del suplemento Filandón de este periódico, lo tuvo fácil para presentar a José Luis Martín Nogales, quien, consciente del público adolescente que abarrotaba la sala, supo hacer numerosos guiños y contar espléndidas anéctodas echando manos de relatos como aquel de Graham Greene sobre el conferenciante que llevaba cinco días muerto... Martín Nogales explicó cómo los narradores leoneses salieron a escena justo en un momento en el que la literatura española se estaba replanteando qué es escribir un cuento. Con ellos -dijo- el cuento ha vuelto a las raíces de la narrativa, a la tradición oral, y ha abierto otros caminos hasta el momento inexplorados. «Los escritores leoneses han sido decisivos para el cuento español de los últimos treinta años», afirmó. Según Martín Nogales, el cuento leonés ha roto la barrera de los géneros». Desveló el contenido de una encuesta que realizó hace unos años entre profesores españoles y de otros países para averiguar los diez escritores de cuentos más «importantes». Los dos primeros, subrayó, eran dos leoneses: Merino y Mateo. Antes de llegar a estas conclusiones, el profesor de la Uned había trazado un acertado perfil de algunos de los mejores escritores de relatos leoneses, desde Pereira a Aparicio. Una conferencia absolutamente amena, en la que no olvidó explicar la influencias de los escritores latinoamericanos en los narradores leoneses y su tendencia al microrrelato, a la estilización de los elementos narrativos, su capacidad de fabulación y la ironía o la crítica que subyacen en ese espléndido género llamado cuento.

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