El fiscal de Milán pide 14 años para El Egipcio, uno de los presuntos cerebros del 11-M
La fiscalía de Milán ha pedido catorce años de prisión para Rabei Osman El Sayed, Mohamed El Egipcio , uno de los presuntos cerebros de los atentados del 11-M en Madrid, a quien acusa de asociación para delinquir con fines de terrorismo internacional. En la calificación final del juicio contra Rabei, el fiscal del caso, Maurizio Romanelli, ha asegurado que «Rabei era jefe de una banda de asesinos, una célula armada que ha atacado ya y que continuará atacando». Romanelli, que ha empleado cinco horas en exponer la acusación contra El Egipcio, ha recordado el atentado terrorista perpetrado en España el 11 de marzo del 2004 en el que murieron 192 personas «de todas las etnias y de todas las religiones, que iban a su trabajo en tren». Y declaró que fue «un hecho de extraordinaria gravedad que, desde entonces, ha cambiado los escenarios internacionales haciendo que Europa no sea más la retaguardia del terrorismo». El ministerio público indicó que «todas las personas implicadas al más alto nivel en la tragedia de Atocha y en el suicidio de Leganés estaban estrechamente vinculadas con Rabei». Romanelli se refería así a los terroristas que colocaron las bombas en los trenes el día 11 de marzo y que después se suicidaron en la localidad madrileña de Leganés. Agregó que, tal y como se desprende de la investigación en España, Rabei era «representante de un grupo yihadista egipcio vinculado a Al Qaida» y aseguró que «al menos dos de las personas consideradas autores de la tragedia de Madrid eran, de hecho, hombres de Rabei». Procesado por el 11-M El Egipcio está procesado en el sumario por los atentados del 11-M, concluido el pasado mes de julio por el juez instructor de la Audiencia Nacional de Madrid, Juan del Olmo. En su calidad de presunto organizador de los atentados del 11-M, Rabei está acusado en España de 191 asesinatos consumados, 1.755 en grado de tentativa y cuatro delitos de estragos terroristas. El arresto de Rabei en Italia se produjo en junio de 2004 después de que la Policía interceptara unas conversaciones telefónicas en las que reconocía que fue él quien ideó los atentados del 11-M y aseguraba que los suicidas de Leganés eran sus amigos.