Las comisarías de Policía y los cuarteles de la Guardia Civil tramitaron 377 denuncias por violencia en el ámbito familiar
Más de 2.000 leoneses están fichados en el registro de maltrato desde el 2004
El juzgado de violencia de León triplica las medidas de protección en nueve meses
El Registro Central para la Protección de Víctimas de la Violencia Doméstica dispone ya de los datos de más de dos mil leoneses que han sido denunciados entre el 2004 y el 2006. Según el Ministerio de Justicia, que gestiona esta base de datos, cerca del 90% son hombres y el 82% son de nacionalidad española. El registro se nutre de los datos que se proporcionan desde las fuerzas de seguridad y los juzgados y tienen acceso a su información jueces, fiscales y agentes policiales especialistas en violencia de género. El registro contiene los datos personales del agresor, de la víctima, la causa de la denuncia, las medidas cautelares, orden de protección, si existe, y condena o absolución, en el caso de que haya sido juzgado. Hasta ahora acumula más de 100.000 casos en el país, de los que un total de 8.561 pertenecen a la comunidad autónoma de Castilla y León. El número de registros ha ido en aumento, de forma que si en en el 2004 se procesaron en León una media de 36 al mes, al año siguiente se incrementaron hasta 56 mensuales de media y en lo que va de año se sitúa en 58 nuevos registros al mes por término medio. Según el juez decano de León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el registro es un instrumento «útil y eficaz» para conocer la situación de una persona que llega a los juzgados con una denuncia de violencia de género. De esta forma, jueces y fiscales conocen automáticamente si se trata de la primera vez que una persona es denunciada o, por el contrario, tiene antecedentes por violencia doméstica y de qué tipo. Menos denuncias en pueblos Las denuncias por violencia en el ámbito familiar en la provincia han experimentado un leve aumento con relación al 2005. Según los datos de la Subdelegación del Gobierno, en lo que va de año se han producido 34,2 denuncias mensuales en el ámbito urbano y rural -377-, dos más de media al mes que el año pasado. El medio urbano, con 219 denuncias, registra más casos que el medio rural donde hasta ayer se habían presentado en lo que va de año un total de 158 denuncias. Todas ellas, al igual que otras que llegan directamente a los juzgados o a través de policías locales, son incorporadas al registro central. En cuanto a la actividad judicial que genera la violencia de género, lo más significativo ha sido el aumento de las medidas de protección cautelares de carácter penal, frente a un descenso de las órdenes de protección a lo largo de los tres primeros trimestres del año. Se trata de órdenes de alejamiento, prohibición de comunicación o entrada y salida del domicilio, entre otras. En los tres primeros meses del año se dictaron 104 órdenes, 150 en el segundo y 317 en entre julio y septiembre. Las medidas cautelares civiles suman a lo largo del año 51. Por el contrario, las órdenes de protección disminuyeron y se han dictado 41, 53 y 18, respectivamete, en los tres períodos trimestrales. Esto se puede deber, según el juez decano de León, a que «posiblemente ya no se identifican las medidas cautelares con las órdenes de protección, que sólo solicitan los letrados en aquellos casos en los que la mujer necesita hacer valer su condición de víctima ante la administración a efectos de ayudas económicas, empleo, etcétera». Inmediatez de la protección Además, las medidas cautelares, tanto penales como civiles, son dictadas inmediatamente mientras que la orden de protección requiere la comparecencia del imputado en un período de hasta 72 horas. El juzgado de violencia de género de León, ha celebrado un total de 149 juicios rápidos en los nueve primeros meses del año, con un significativo aumento en los dos últimos (55 y 55 diligencias urgentes) respecto al primer trimestre del año con 40 vistas urgentes. «El maltrato no siempre empieza con una bofetada, sino con cosas pequeñas (control del vestir, llamadas, relaciones) o en decir a la novia que aprenda a cocinar. Cambiar estas conductas es lento y doloroso» ANTONIO GARCÍA, Asociación de Hombres por la Igualdad de Género