Fomento ha instalado sensores en las casas afectadas para detectar cualquier movimiento
Los túneles del AVE agrietan casas de El Prat y amenazan la Sagrada Familia

Un agente del Adif coloca sensores en una de las viviendas posiblemente afectada por las obras
La construcción de la línea férrea de alta velocidad Madrid-Barcelona-Francia avanza a buen ritmo, pero su entrada en la capital catalana está abriendo demasiadas grietas. No sólo las que han aparecido en las casas de El Prat de Llobregat, sino también las que la obra puede crear en la paciencia de los barceloneses: un túnel del AVE atravesará casi toda la ciudad de sur a norte. Para muchos vecinos, es una idea desafortunada. En El Prat, las viviendas afectadas junto a uno de los túneles del AVE son alrededor de treinta. En las últimas horas, la intranquilidad de los vecinos ha amainado, ya que ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, organismo de Fomento responsable de los trabajos) ha instalado sensores para detectar cualquier pequeño temblor en las casas. Con ellos podrán llevar un registro diario de incidencias, aunque tanto las autoridades como los vecinos descartan cualquier riesgo de desplome. Los constructores han llevado a los representantes vecinales a la zona de obras, en una visita que ya estaba prevista antes de la aparición de las grietas. Esta inspección ha ayudado a calmar los ánimos en la localidad, ya que los vecinos dan por buenas las condiciones de seguridad que rodean los trabajos. Decenas de pancartas En el extenso barrio del Eixample, por debajo del cual discurrirá el AVE en dirección a la estación de França, decenas de pancartas en los balcones reclaman desde hace algunos meses que el proyecto se altere para llevar el tren por el litoral barcelonés y no por el centro. Pero esta demanda vecinal tiene pocos visos de convertirse en realidad: a lo largo de la semana pasada el Ayuntamiento confirmó que el proyecto sigue según lo pre-visto, es decir, que un túnel de casi seis kilómetros de longitud atravesará la ciudad. Antes del comienzo de la excavación, sin embargo, está previsto revisar el estado de más de 1.200 fincas y edificios de Barcelona que podrían verse afectados por la obra. La inspección comenzará en breve y concluirá en el verano, pero no aplacará el enfado de los muchos barceloneses que creen que ésta no es la mejor opción. Pero las perforadoras del AVE pueden topar con una barrera todavía más difícil de superar: la incertidumbre respecto al paso del túnel bajo la Sagrada Familia, sin duda el monumen-to más apreciado de la ciudad. El patronato que gestiona la gran obra de Gaudí ha advertido en diversas ocasiones que el túnel va a pasar demasiado cerca de las protecciones de los cimientos, y que una pequeña desviación podría tener graves consecuencias sobre las bases del edificio. La tesis está avalada por un estudio geológico que considera muy complejos los suelos sobre los que se asienta la Sagrada Familia. Fomento ha garantizado que no hay ningún riesgo, pero el patronato insiste en que se desvíe el trazado y amenaza con pedir amparo a los tribunales o incluso a la Unesco dado que se trata de un monumento considerado Patrimonio de la Humanidad.