Varios familiares de las víctimas se plantaron desafiantes ante la jaula de cristal de los procesados
Hacer frente a los acusados, en silencio y con actitud de-safiante, se ha convertido en el instrumento de las víctimas para dar salida a su rabia y dolor. Jesús Abril, vocal de la asociación mayoritaria de afectados y padre de Oscar, un muchacho de 19 años que murió en el tren que estalló en Atocha, se plantó ayer delante del receptáculo de seguridad que ocupan los 19 procesados que permanecen en la cárcel y clavó su mirada a Rabei Osman. El Egipcio bajó la cabeza y Abril buscó al resto. «Ninguno me ha mirado salvo Antonio Toro, que ha mantenido su mirada asesina, y Trashorras, que se ha reído como el matón que es», relató después. La brasileña Adeniria Moreira cogió después el testigo de Abril y se plantó también frente a la pecera. Esta vez su desafío sí tuvo contestación. Rafá Zouhier, acusado de poner en contacto a los terroristas con la trama asturiana que les facilitó los explosivos, se puso de pie y exhibió una nota manuscrita que tenía en el bolsillo. «Nunca provocaré a las pobres víctimas por las que arriesgue mi vida avisando a la Guardia Civil», rezaba el mensaje que indignó a las víctimas. Pilar Manjón, presidenta de la asociación mayoritaria, se abalanzó sobre Moreira, le agarró del brazo y tiró de ella hacia el vestíbulo. «Que se meta la nota por el culo», exclamaron varios damnificados. Moreira explicó luego que Zouhier le había dicho que era el único acusado que no era culpable. «Yo le dije que era un mentiroso y en ese momento ha sacado el papel», relató. No es la primera vez que el acusado trata de comunicarse con las víctimas del 11-M. La organización mayoritaria ha recibido varias cartas suyas, que nunca tuvieron respuesta. «Ha pasado mucho tiempo y ya les conocemos a todos: sólo nos provocan desprecio», concluyó uno de sus dirigentes.