Los acusados de la trama asturiana que suministró la Goma 2 a los terroristas, cercados por las pruebas
El 6 de noviembre del 2004 Gabi desveló al juez central de Menores de la Audiencia Nacional cómo el comando del 11-M logró la Goma 2 con la que voló los trenes de cercanías, confesión que hundió a Emilio Suárez Trashorras, el jefe de la banda asturiana acusada de vender los explosivos, y colocó al borde del precipicio a los otros ocho miembros de esa trama. Los nueve acusados, cercados de antemano por las pruebas, cerrarán la próxima semana la ronda de declaraciones de los 29 procesados. Desfilarán por el estrado una vez que el tribunal presidido por Javier Gómez Bermúdez termine, entre hoy y mañana, el interrogatorio de los últimos miembros de la célula yihadista y de sus colaboradores más directos. La fiscal Olga Sánchez, que considera a Suárez Trashorras cooperador necesario (equiparable a un autor material) en el asesinato de 191 personas, pide para el ex minero 38.670 años de cárcel, la mayor pena del juicio, y reclama condenas de entre 23 y 4 años de prisión para el resto de los asturianos, a siete de los cuales cree miembros de una asociación ilícita con fines delictivos. Gabi , que tenía 16 años en el momento de la masacre de Atocha, confesó ante el juez José María Vázquez Honrubia que la banda liderada por Suárez Trashorras proporcionó a los terroristas, entre enero y febrero del 2004, y a sabiendas de su radicalismo extremo, la Goma 2 utilizada en los atentados. Dijo que el ex minero y su grupo robaron la dinamita de Mina Conchita, una explotación próxima a Avilés, que el explosivo se lo entregaron en persona a cuatro de los siete islamistas que se suicidaron en Leganés y que los centenares de cartuchos se pagaron con droga y dinero. El juez central le impuso la que fue la primera condena del 11-M -seis años de internamiento y cinco de libertad vigilada- y, a través de la sentencia, convirtió su confesión en una declaración de hechos probados. Cuando repita su narración ante el tribunal -está citado como testigo-, la convertirá en la principal prueba de cargo del macroproceso contra la trama asturiana. Gabi , como apodan al menor, cantó en la Audiencia Nacional hasta el último detalle. Contó el pacto al que llegaron Suárez Trashorras y uno de sus ex compañeros en Mina Conchita para robar los cartuchos. Explicó los viajes en autobús a Madrid para llevar el explosivo en mochilas y otro traslado último con 150 kilos en los maleteros de dos coches. Lo vio todo, porque durante esos días fue la sombra de su jefe.