Diario de León

Los vecinos sostienen que las vallas de protección llevaban dos semanas funcionando mal

Tres obreros de la construcción mueren arrollados por un tren en Pontevedra

Adif y los testigos discrepan sobre si las barreras estaban levantadas en el momento del choque

El automóvil en el que viajaban los tres obreros fue desplazado medio kilómetro por el tren

El automóvil en el que viajaban los tres obreros fue desplazado medio kilómetro por el tren

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Susana Luaña - vilagarcía
León

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El esclarecimiento del accidente ferroviario que en la mañana de ayer segó la vida de tres trabajadores en Valga está a expensas de versiones contradictorias. La oficial, la del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), dependiente del Ministerio de Fomento, es que las instalaciones de seguridad funcionaron correctamente. La de los vecinos y los testigos presenciales, que las vallas de protección estaban subidas cuando pasó el tren y que llevaban quince días funcionando mal. El segundo accidente ferroviario más grave en los últimos veinte años en Galicia tuvo lugar sobre la una de la tarde, cuando el tren que realiza el recorrido desde Vigo hasta La Coruña arrolló un vehículo a la altura de Valga, en el kilómetro 66/722 de la línea férrea Redondela- La Coruña, en un paso a nivel con semibarrera. Según testigos presenciales, varios coches esperaban en el paso a nivel para cruzar la vía. Las barreras estaban inicialmentecerradas, pero luego se levantaron. Tres coches llegaron a pasar en dirección a la parroquia de Campaña, pero cuando lo iba a hacer el cuarto, en sentido contrario, se acercó el tren y se lo llevó por delante. El impacto fue tal que el motor del turismo salió disparado y quedó tirado en una finca cercana, y el convoy arrastró el vehículo unos quinientos metros. El maquinista se bajó al momento y se acercó al coche junto con algunos pasajeros del tren y testigos del suceso, pero ya no fueron capaces de abrir las puertas del amasijo de hierros en que se había convertido el automóvil. Cuando un poco más tarde llegaron los equipos de socorro, ya nada pudieron hacer por salvar la vida de las tres víctimas, que perecieron en el acto. Los muertos son Jesús Martínez Senín, de 54 años, su hijo Roberto Martínez Ríos, de 28, y José García Bejo, de 47 años, que al parecer era el que conducía el coche. Los tres eran vecinos de la parroquia de Setecoros, también en Valga, y regresaban a casa a comer tras una jornada de trabajo en una vivienda unifamiliar que estaban construyendo en Campaña. Todos los días, para ir y volver del trabajo, tenían que cruzar el paso a nivel, como la mayoría de los vecinos de la parroquia. Los pasajeros del tren, unas cincuenta personas, fueron trasladados en un autobús hasta Santiago, y el tráfico quedó cortado unas horas, hasta que alas cuatro se ordenó el levantamiento de los cadáveres.

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