| Análisis | Tres visiones de la crispación |
Que sí, que no, que puede...
Los líderes políticos leoneses reflexionan sobre la crispación en la que vive inmerso el país. Las conclusiones no pueden ser más dispares, dependiendo a quién se le eche el marrón
«Sería una grave irresponsabilidad permitir que entre todos se rompa la convivencia de los pueblos por el uso de mensajes partidistas» | Comunicado de UPA «Situaciones cotidianas como jugar la partida o charlas con los vecinos se están convirtiendo en insoportables en muchos casos» | Comunicado de UPA Con la campaña en marcha la política campa de lleno por todos los rincones, incluidos los bares del pueblo, donde llevan meses «dejando para otro día» el espinoso tema del estado del Estado a tenor del llamamiento que el pasado marzo realizó el sindicato agrario UPA pidiendo a los partidos políticos que rebajaran sus enfrentamientos dialécticos y, en consecuencia, la crispación general que empaña desde hace meses el país, en favor de la convivencia en el mundo rural. Contaban entonces que hechos cotidianos en la vida del campo, como jugar la partida o compartir una charla con los vecinos se han hecho «insoportables» en los pueblos ya que, a poco que alguien haga un comentario sobre si ETA estaba o no detrás del 11-M se lía una trifulca de tres pares y se acabó el mus, la tertulia y las ganas de confraternizar. A simple vista cualquier ciudadano de a pie daría la razón a los de UPA, porque no habrá uno -a no ser que se mueva en un círculo muy, muy endógeno- que no la haya tenido con un compañero del trabajo, el suegro de su cuñado o el colega con el que toma los vinos los sábados a mediodía. Cosa muy distinta es la percepción que de la crispación tienen los políticos, de cuyas bocas salen las lindezas que nos alteran y que, al fin y al cabo, son los únicos causantes de esta situación. Sondeados los líderes de los partidos políticos leoneses sobre el asunto, la «perla» llegó por parte del siempre locuaz Joaquín Otero -el que nunca se mete con nadie- quien nos contó que, efectivamente, haberla la había y que tal era el problema en el mundo rural que su UPL había incluso encontrado problemas para encontrar candidatos en algunas localidades «porque la gente tiene miedo». La culpa de ello, para Otero, la tienen los dos grandes: PP y PSOE, a quienes sus diferencias políticas les han convertido en enemigos irreconciliables. Razón no le falta al líder leonesista. Sólo hay que echar un vistazo al panorama pero, ¿qué opinan los aludidos?. El socialista Miguel Martínez lo tiene claro: el PP y sus mentiras son quienes han puesto en el disparadero a todo el país. Crispación la hay, dice, y hasta que no entre la sensatez en el seno del PP no cesará el alboroto. Aunque algo sesgada, la opinión del alcalde de San Andrés y secretario general del PSOE leonés es coherente con la línea del partido: el problema existe y la culpa, por supuesto, es del PP. Eso sí, el líder del PSOE local no reconoce haber tenido problema alguno a la hora de rellenar las actas de las candidaturas en los 211 municipios de la provincia. Ni miedo, ni nada tienen los aguerridos candidatos del PSOE a que nadie les parta la cara por haberse agarrado a la rosa. Más curiosa es la postura del PP. Isabel Carrasco asegura que «no hay crispación». Punto y pelota. Por supuesto, el PP no ha encontrado ningún obstáculo para cubrir las candidaturas. La presidenta del partido no ve en el debate político nacional ninguna salida de tono especial que convierta a esta legislatura en especialmente agria respecto a las anteriores. Bien. Pues nada. Del comunicado de UPA hace casi dos meses y todo sigue igual. Siguen ladrando. La UPL reconoce que la crispación política le ha dificultado encontrar candidatos en los pueblos, porque la gente tiene miedo a represalias de los vecinos En el PSOE ven crispación, pero la culpa sólo la tienen los del PP, que son los que están caldeando el ambiente En el PP no ven nada. No hay crispación, ni tensión, y el debate político no es más agrio que otras legislaturas