«¡Ésto es un atraco, estad tranquilos y dejad los móviles!»

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León

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«Estaban ya cansados de esperar, sin tabaco, sin comida, sin baño y allí no bajaba nadie», relataba ayer uno de los familiares de los retenidos. «Cuando estaban dentro empezaban a decir (los encerrados) no viene nadie, no viene nadie, ya les vale, no baja ni la de la limpieza», según explicó a Efe la misma fuente, en alusión a lo que le han comentado los trabajadores del Deutsche Bank, que estuvieron retenidos durante casi seis horas en la cámara de seguridad y que al final ya «empezaban a creer que fuera ocurría algo». Desinformados Al principio, los empleados estaban marcando con la alarma que hay dentro de la cámara acorazada y por eso sabíamos que estaban dentro, pero desconocíamos si también estaban los atracadores», explicó el familiar al referirse a lo que le habían contado los encerrados. El suceso se fraguó a las dos de la tarde cuando «entraron dos chicos normales, sacaron dos pistolas y dijeron: ésto es un atraco, todos tranquilos, dejad los móviles sobre la mesa». «Uno de los ladrones empezó a dar gritos, pero uno de los empleados le tranquilizó y le comentó que harían todo lo que dijeran; los trabajadores querían estar juntos en todo momento, para que no hubiera problemas», señaló. «Cerrad sólo la reja» Después les bajaron a la cámara de seguridad, «que tiene una puerta blindada bastante gorda y cuando los atracadores se marchaban les iban a cerrar la puerta; entonces los trabajadores les dijeron: ¡oye, cerrad sólo la reja, porque si no nos asfixiamos!». Los ladrones optaron por hacerles caso y cerrar únicamente la reja interior. Después, «se marcharon tranquilamente», mientras que los trabajadores permanecieron allí abajo, en el sótano. Episodios similares «Se quedaron en la cámara y dos de los empleados que tienen unos cincuenta años recordaron que habían sufrido un episodio similar hace doce años en la misma sucursal, que por entonces era Banco de Madrid, y fue la de la limpieza quien les encontró», según el relato de los encerrados a sus familiares. Cansados de esperar, «empezaron a oír gritos que decían: de dos en dos, en referencia a la entrada que hicieron los del Grupo de Operaciones Especiales.

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