El coche de Huelva tenía detonadores y material para fabricar 130 kilos de explosivos

ETA preparaba una campaña de bombas en verano en Andalucía

Los etarras dejaron el coche al ver un control y volvieron en moto a recoger unas bolsas La «BBC» asa al

Un grúa traslada el vehículo cargado con explosivos y detonadores localizado en Ayamonte

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M. Sáiz-Pardo /C. Cuerdo - madridm.s.p. | madrid
León

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Efectivos de la Guardia Civil de la Comandancia de Huelva encontraron a mediodía de ayer en Ayamonte un vehículo abandonado por ETA y cargado con 130 kilos de materiales para fabricar explosivos. El coche, alquilado en Portugal, volvía al país vecino y, según el director de las fuerzas de Seguridad, Joan Mesquida, los terroristas lo dejaron en la cuneta cuando una «lanzadera» se percató de la existencia de controles policiales en la frontera. La Guardia Civil, que cree haber abortado una campaña de verano de ETA en Andalucía Occidental, busca ahora pisos francos del comando en el Algarve portugués, en Sevilla y Huelva. Según relataron a la Guardia Civil varios operarios que trabajaban en las obras de acondicionamiento de los accesos a una gasolinera cercana, minutos antes de las 9.30 horas de la mañana un Ford Focus plateado -modelo ranchera y matrícula (auténtica) lusa 51 BX 80- frenó bruscamente en la vía de servicio, a la altura del kilómetro 130 de la autovía A-49 que une Sevilla con Huelva, y que continúa hasta el Algarve. El coche, que circulaba en dirección a Portugal, quedó estacionado en una rotonda de cambio de sentido situada entre Ayamonte y la urbanización Costa Esuri, a sólo dos kilómetros de la frontera del país vecino. Del turismo descendió un varón que, tras aparcar el coche en el arcén y cerrar la puerta, cruzó por un puente peatonal hasta el otro lado de la autovía, donde existe otra rotonda de cambio de sentido. Allí fue recogido por otro automóvil que llegó procedente de la dirección contraria (viajaba de Portugal hacia Huelva). Los operarios no dieron importancia al episodio, ya que pensaron que el coche se había averiado y que el conductor iba a buscar ayuda. Sin embargo, a las 11.30 horas, dos motoristas a bordo de una BMW volvieron a donde estaba abandonado el coche. Uno de ellos descendió de la motocicleta y, sin quitarse el casco, rompió de un cabezazo el cristal posterior izquierdo del automóvil. A través de la ventana rota abrió la puerta y cogió de la parte trasera varias bolsas negras de plástico que depositó en el suelo. Luego, tras inspeccionar su contenido, cogió un par de ellas. La moto huyó en dirección a España. Los trabajadores de la autovía creyeron haber presenciado un robo y llamaron a la Comandancia de la Guardia Civil. Mientras, vieron que en el interior de las bolsas que habían quedado sobre la calzada, que tenían un letrero con la leyenda «nitrato», había un polvo blanco que en un principio pensaron que podía ser cocaína. Sin embargo, enseguida se percataron de que en el interior del coche había varios objetos redondos (probablemente detonadores o temporizadores) en los que distinguieron, según sus propias palabras «la serpiente de ETA». Una pareja del Servicio Rural del instituto armado se personó de inmediato en el lugar de los hechos. Los funcionarios, a través de la lona que cubría el maletero de la ranchera, vieron otros muchos bultos sospechosos y alertaron de inmediato a los técnicos del Grupo de Especialistas en Desactivación de Explosivos (Gedex) de la Comandancia de Huelva. Los temores se confirmaron cuando retiraron retiró la lona del maletero: en el interior había varias decenas de bolsas de uno y dos kilos cargadas con 115 kilos de nitrato amónico y 15 de polvo de aluminio (materiales que, junto al trinitrotolueno, sirven para fabricar amonal). Además, según explicó Mesquida, en el coche había diez temporizadores, ocho detonadores, cordón detonante, un manual en euskera con instrucciones precisas para fabricar artefactos de «todo tipo».

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