«Lohi», detenido con dos colaboradores, es el jefe logístico y fue interlocutor con el Gobierno
Capturan en Francia al guardián de los arsenales y la economía de ETA
Los etarras habían alquilado un piso en Rodez a la esposa de un gendarme, que desconfió de ellos

Los gendarmes franceses realizaron varios registros en viviendas
La Policía francesa, en colaboración con la española, dio ayer uno de los mayores golpes a ETA desde la desarticulación del grueso de su cúpula en 2004. Los agentes capturaron en un apartamento de Rodez, ciudad del sur de Francia próxima a Toulouse, al jefe del aparato logístico de la banda, Juan Cruz Maiza «Lohi», y a dos de sus colaboradores, Iker Iparraguirre y Galder Bihotz Cornago. Los tres arrestos elevan a 18 el número de etarras detenidos desde que la organización criminal anunciase, después de catorce meses, el final del alto el fuego, el pasado 6 de junio. La operación fue posible gracias a que los terroristas, sin saberlo, alquilaron hace unos días su vivienda a la esposa de un gendarme, quien sospechó de sus identidades e informó a la policía francesa. La redada se produce un día después del arresto de Pablo Aperribay, otro miembro del aparato logístico, en una población cercana a Bayona, mientras trataba de robar un coche, y de que ETA cometiese su primer atentado tras la ruptura del alto el fuego, con la colocación de dos pequeñas bombas en Isaba (Navarra) al paso de la décimo sexta etapa del Tour de Francia. Maiza, de 56 años, milita en ETA desde finales de los setenta y dirige el aparato logístico desde abril de 2004, cuando fue detenido en Dax Iñaki Esparza Luri, de quien era el principal hombre de confianza al menos desde 2002, según confirmaron fuentes antiterroristas. Como señaló el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, nada más conocer el éxito de la redada, es un «etarra de una altísima responsabilidad», lo que convierte la operación en «muy importante» y la detención en «una enorme pérdida» para ETA. «Lohi» no sólo es el máximo responsable de los arsenales y del sistema de aprovisionamiento de los comandos de la banda, sino también uno de los presuntos cinco miembros del «Zuba», comité ejecutivo de ETA, desde donde tomaba las decisiones estratégicas junto con los jefes políticos, José Antonio Urrutikoetxea, «Josu Ternera», y Jon Salaberria, el jefe militar, Garikotz Azpiazu, «Txeroki», y la responsable del aparato internacional, Izazkun Rekalde. Como uno de los miembros más influyentes de la cúpula terrorista fue, según las fuentes citadas, uno de los dirigentes que se reunió con los emisarios del Gobierno durante los encuentros bilaterales registrados antes y durante el alto el fuego de catorce meses que la banda rompió el pasado 6 de junio. La importancia de la detención de Maiza es máxima pues los investigadores creen que es el responsable directo de los grandes zulos de ETA desde comienzos de siglo y porque aún recuerdan que en 2004, tras la detención de Esparza Luri y el estudio de la documentación y pistas requisadas, cayeron en sólo seis meses el jefe político, «Mikel Antza», su mujer «Amboto» -responsable del impuesto revolucionario -, y se descubrieron cuatro de los mayores arsenales, con más de 1.200 kilos de explosivos, centenares de pistolas y fusiles, un cargamento de munición, lanzagranadas e, incluso, misiles. La policía les esperaba La decapitación de aparato logístico etarra se produce sólo veinte días después de que las fuerzas de seguridad desmantelaran en París el sub-aparato de falsificación de la banda y arrestaran a José Antonio Aranibar, el número 2 del aparato militar, y a los miembros del talde especial de ETA, vinculados directamente al aprovisionamiento de los comandos, mientras trataban de trasladar un coche bomba a Navarra. El jefe del aparato logístico fue detenido ayer al mediodía, dentro de una amplia operación contra ETA que desarrolla la Policía francesa y que, según el Ministerio del Interior, todavía continúa abierta, por lo que no se pueden descartar más detenciones. Maiza se encontraba junto a Iparraguirre y Cornago en una casa de la avenida de Burdeos de Rodez, la capital del departamento de Aveyron, una ciudad de unos 20.000 habitantes, y era vigilado por las unidades antiterroristas desde hacía varias horas.