Sanz ofrece una puerta para el diálogo bajo la atenta mirada de los socialistas
El candidato de UPN y presidente en funciones del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, anunció que presentará en su discurso de investidura un programa de gobierno «basado en el diálogo» y con «muchos guiños» a los socialistas. El líder de los regionalistas navarros prometió un programa «abierto, con un amplio contenido social, para plasmar todo lo que pueda ser realizable y alejar cualquier planteamiento utópico». Salvo sorpresas, será elegido el sábado gracias a la abstención del PSN. Sanz comunicó ayer a la presidenta del Parlamento navarro, Elena Torres, su candidatura a la Presidencia de la comunidad foral. En esa reunión, el aspirante de UPN trasladó a Torres que cuenta con «garantías» suficientes para ser elegido, en segunda vuelta, en la sesión de investidura. El dirigente de UPN explicó que carece de motivos «para no fiarme de la palabra de José Blanco», quien el pasado viernes comunicó la decisión de la dirección nacional socialista de facilitar su designación. El candidato regionalista detalló que su programa y el de CDN, formación que reeditará su pacto de gobierno con UPN, tiene «muchísimas similitudes y muchos ámbitos de aproximación» con la oferta del PSN, de ahí que «es posible el entendimiento». En ese sentido, avanzó que buscará «apoyos, fundamentalmente del partido que está facilitando con su abstención nuestro Gobierno». «Oposición útil» Por su parte, el PSOE avisó al candidato de UPN a presidir Navarra, Miguel Sanz, de que tendrá que dirigir el gobierno de esa comunidad bajo la constante espada de Damocles de una moción de censura. Los máximos dirigentes socialistas, entre ellos el secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero; el secretario de organización, José Blanco, y su portavoz en el Congreso, Diego López Garrido, coincidieron en que empieza una «nueva etapa» para la comunidad foral sin la crispación y las tensiones de la legislatura pasada. Rodríguez Zapatero prometió a los navarros una «oposición útil» y recalcó que la UPN y Miguel Sanz, que gobernará en minoría, deben asumir «que las cosas van a cambiar en las formas, en los estilos y en los contenidos políticos». El PSN, avanzó, será «exigente en su tarea de oposición» y fiscalizará todas las decisiones que adopte el jefe del ejecutivo navarro en el ejercicio de sus funciones.