El millón de toneladas de producción se empezará a entregar el 10 de noviembre

Imagen de descarga de remolacha en la azucarera de Ebro en La Bañeza
El recorte propuesto desde la UE contrasta con la contabilidad de la campaña remolachera que se avecina, en la cual los agricultores esperan recoger casi un millón de toneladas de remolacha, por encima de las 850.000 toneladas registradas en el ejercicio pasado. La entrada de este nivel de producción en la azucarera de La Bañeza se demorará hasta el 10 ó 11 de noviembre, según el calendario con el que trabajan los productores, quienes han afrontado una buena temporada y esperan que la descarga de los camiones en la transformadora leonesa se espacie hasta el mes de marzo. La bonanza de la campaña del 2007 se determina por «la abundancia de agua» que ha habido en el campo -algo que no sucedió en la pasada temporada, en la cual se cerró incluso el pantano de Luna- y por «la buena sanidad vegetal, gracias a la que no se ha registrado cercospora ni otras enfermedades» en los cultivos leoneses», relata Matías Llorente, secretario general de Ugal, quien recomienda que «se debe seguir con el control para poder garantizar el nivel de riqueza y producción de la remolacha». El retraso de la entrada de la remolacha en la azucarera de La Bañeza se debe los condicionantes fijados por «las temperaturas», que han definido una programación diferente «gracias a la experiencia del pasado año», cuando se vio que «hasta bien entrada la primavera se puede continuar con la recogida en el campo, si se mantiene una adecuada sanidad vegetal». Esta planificación hará que la entrada del millón de toneladas tenga cinco meses de duración, hasta marzo, mientras que en pasadas campañas los productores cerraban el suministro a finales de enero. La extracción seguirá el mismo ritmo que el que los agricultores mantuvieron durante la siembra: primero las más adelantadas y, por último, aquellas que tomaron tierra fértil en un época mucho más tardía. «Sin acuerdo, los únicos agricultores que cobrarían serían aquellos de zonas en las que se cerrara la fábrica azucarera y aquí no se hará» MATÍAS LLORENTE, secretario de Ugal