| Crónica | Mimar la escuela rural |

Cabreros del Río da mil euros por escolares de tres a seis años

El alcalde de Cabreros del Río, Matías Llorente, ve más eficaz ayudar a fijar «población infantil» en las escuelas rurales para salvar los pueblos, que dar premios económicos a la natalidad

León

Creado:

Actualizado:

«El día que se cierra la escuela se muere el pueblo», afirma el alcalde de Cabreros del Río, Matías Llorente, al explicar la iniciativa que presentará en el próximo pleno ordinario de su ayuntamiento: otorgar una ayuda de mil euros, repartida en tres anualidades, a las familias que matriculen a sus hijos e hijas en la escuela del pueblo. Las dos aulas de infantil y primaria que permanecen abiertas en este municipio de la vega del Esla son, junto a las de Fresno de la Vega, y la de Villaornate (permanece abierta con tres escolares), las únicas escuelas rurales que sobreviven en esta parte de la margen izquierda del Esla. La medida, comprometida en su programa electoral municipal, pretende que los pocos niños y niñas que nacen en el pueblo se arraiguen en la escuela y evitar, también, empadronamientos de «ocasión» que podrían producirse -alega Llorente- ante la promesa de una ayuda a la natalidad. Es una forma de motivar a pocas las parejas jóvenes también a que mantengan o elijan el pueblo como lugar de residencia, ahora que cada vez es más frecuente, en muchos pueblos de la zona, trabajar en el campo o en alguna de las industrias locales y vivir en un piso en Valencia de Don Juan. En la escuela de Cabreros del Río están matriculados actualmente seis escolares en la etapa de infantil y otros siete en primaria. La escuela está integrada en el colegio rural agrupado de Villamañán y cuenta, además del profesorado titular, con el apoyo de especialistas de música, inglés, educación física y religión. Como en las ciudades, en Cabreros del Río acaban de estrenar la jornada continuada: entran a las 9.30 horas y salen a las 14.30 horas. Por la tarde, se ha puesto en marcha un programa de actividades extraescolares en las que también colabora el ayuntamiento, que también colabora con las familias sufragando parte de la compra de libros de texto. Matías Llorente está convencido de que pasar los primeros años de la infancia en la escuela es también una forma de fomentar el «apego al pueblo», indispensable para que en un futuro se conviertan en ciudadanos adultos de estas pequeñas localidades. Y para ello sabe que hay que «mimar la escuela».

Cargando contenidos...