JOSÉ LUIS ULIBARRI PRESIDENTE DEL DIARIO
«Si soy ministro es porque en mi camino me encontré con gente como Gamoneda»

«Celama», «La Pícara», «Fray Gerundio», la «lluvia amarilla»... personajes y lugares mágicos en los que se desarrollan los mitos literarios leoneses: el alcalde de la ciudad, Francisco Fernández, señaló que, en los libros, «lo leonés se hace universal», éstos son «un bien indeleble de nuestro pueblo, un altavoz para nuestro pensamiento; una de las grandes riquezas de este territorio», aseguró. El último en intervenir fue el ministro de Cultura, César Antonio Molina. En un tono distendido, sintiéndose, como dijo varias veces, «en mi propia casa», rememoró cómo, hace treinta años, vino a León, «vestido de militar» a ver a Gamoneda, poeta que ya entonces había leído, enviado libros, y quien le había publicado versos en la histórica colección Provincia . «Con quien te publica un libro adquieres una especie de pacto de sangre, es algo imborrable». «Si soy ministro -confesó- es porque en mi camino me encontré con gente como Gamoneda». Admirador de la lírica gamonediana y amigo suyo, se declaró buen conocedor de su quehacer literario, así como de otros autores leoneses como Luis Mateo Díez, José María Merino, Colinas o Juan Pedro Aparicio, e hizo memoria sobre los momentos previos a la entrega del Cervantes a Antonio Gamoneda, cuando introdujeron varios textos suyos en la cámara acorazada del edificio del Instituto Cervantes, antes entidad bancaria. ¿Qué iba en ellos? Como los poetas «somos profesionalmente pobres», había dicho Gamoneda, en la caja quedaron sólo «pequeños misterios». Y con versos «desgarrados y sin concesiones» -así definió la poética gamonediana, siempre «ajena a pertenencias generacionales», un auténtico «catalizador de la conciencia» para vivir con coraje «ese absurdo que es la vida» -, Molina declaró abierto el congreso.