| Crónica | Los que lo celebran |
Hacienda, la más contenta Las colas de la esperanza La suerte no se paró en Castilla y León
Además de los afortunados ganadores, el que también está contendo es el Organismo Nacional de Loterías y Apuestas del Estado que este año ha recaudado 779 millones
Algunos de los afortunados celebran su buena suerte
«La principal diferencia entre el sorteo de el Niño y el de Navidad, celebrado el pasado día 22 de diciembre, es que en el primero se reparten «muchos más premios, incluidos los reintegros» JUAN ANTONIO GALLARDO, director de coordinación del Onlae Además de los afortunados, el que también está contento es el Organismo Nacional de Loterías y Apuestas del Estado (Onlae), o sea Hacienda. Los españoles se han gastado sus buenos dineros en el Niño, en total 778,6 millones de euros, un 3,52% más que el año pasado por estas fechas. Las provincias con más venta fueron Madrid, Barcelona, Valencia y Alicante. No obstante, en términos relativos, los sorianos fueron los que más desembolsaron, unos 39,60 euros por barba. Cerca anduvieron los de Lleida, a razón de 37,27 euros; segovianos (32,25 euros per capita) y burgaleses (30,93). El gasto medio nacional fue de 17,26 euros por cabeza, algo menos de lo que cuesta un décimo (20 euros). Asturias, con un 12,9% más, y Navarra, con un 11,16%, han sido las comunidades donde más creció la venta de lotería para el Niño. Sólo los cántabros prefirieron guardar su dinero para otros cometidos; allí las ventas bajaron un 0,08%. A última hora del viernes los más rezagados se acercaban a las administraciones de lotería (en la foto, Madrid) para comprar el décimo de la suerte. Muchos de ellos ya probaron fortuna con el Gordo, pero ni éste ni el Niño se han parado en sus vidas. En Castellón lo celebran, en el resto de España se conforman con que la suerte les llegue de otros sorteos, o simplemente, dejarán de probar fortuna. Termina la Navidad y arranca la cuesta de enero. Entremedias, el sorteo de el Niño convocaba las esperanzas de millones de españoles en que un golpe de la fortuna les sonriese y ayudase a superar los nuevos asaltos al bolsillo que preparan las rebajas, las hipotecas y la subida en las tarifas de los servicios básicos, pero la suerte se mostró ayer esquiva con Castilla y León en el sorteo extraordinario de la lotería de el Niño, cuyos dos primeros premios fueron a parar a Castellón y Reus. El primer premio del sorteo extraordinario de el Niño, dotado con 2 millones de euros por serie, correspondió al número 87.657, vendido en Castellón, mientras que el segundo, con un millón, fue para el 71098, despachado íntegramente en Reus. Castilla y León, a pesar de ser la segunda comunidad autónoma en gasto por habitante en este sorteo , con 23,3 euros destinados por cada castellanoleonés a la adquisición de décimos, no ha conseguido ninguno de los dos premios mayores y se ha tenido que conformar con premios por centenas y pedreas. Los castellanoleoneses se han gastado en este sorteo 58,8 millones de euros, con un incremento del 0,86 con respecto al sorteo del año anterior, por detrás de andaluces, catalanes, madrileños y valencianos, que han superado los cien millones de pesetas. Sin embargo, el gasto por habitante en Castilla y León se ha situado en 23,30 euros, sólo superado por los 23,57 euros de media que se han gastado los asturianos. En el sorteo de el Niño del 2008, Castilla y León no ha corrido la misma suerte que en el de la edición del 2007, cuando dejó en la localidad vallisoletana de Villardefrades veinte millones de euros. Entonces, el panadero de Villardefrades, Ildefonso De la Rosa, compró diez series del 92034 en la administración de lotería número 1 de Medina del Rioseco y las repartió entre muchos de los vecinos de esta pequeña localidad vallisoletana. Según han reconocido algunos de los agraciados en Villardefrades, algo de lo que ganaron entonces lo han invertido en reformas en sus viviendas y en la compra de coches, lo que se ha notado en la economía local. Ahora sólo cabe esperar a los próximos sorteos. El de Navidad volverá a congregar todas las esperanza y los más desilucionados dejarán de jugar.