El grupo especial etarra pretendía liquidar la tregua con grandes atentados
El grupo especial de ETA que lideraba Martín Sarasola, arrestado junto a Igor Portu el domingo pasado en Mondragón, iba a ser el comando estrella de la organización terrorista encargado de rubricar con patentes atentados la ruptura oficial de la tregua, que se produjo el pasado 6 de junio. Sin embargo, según confirman distintas fuentes antiterroristas, la Policía logró, no sin grandes dosis de suerte, frenar la actividad del grupo. El también denominado comando Elurra, de carácter itinerante, estaba llamado a sembrar de bombas y de terror España durante el verano y el otoño pasados para demostrar la fortaleza de la banda y certificar el retorno a la violencia. Sin embargo, la eficacia policial franco-española, algo de suerte y cierta impericia de los etarras se conjugaron para impedir que, después de volar la T-4 de Barajas en diciembre de 2006, lograse ejecutar ni uno solo de los importantes atentados que tenía encomendados. Todas las pesquisas realizadas desde el domingo y la confesión de Sarasola indican que el trabajo policial dejó a la célula paralizada durante los meses de junio y julio, sin jefe de operaciones ni suministros, y después logró abortar sus sucesivos intentos de reactivarse y de atentar en Castellón y Madrid. Con el grupo especial neutralizado y el comando de Ander Múgica desarticulado en Ayamonte (Huelva) el 21 de junio, tras localizar su coche bomba con 130 kilos de amonal, se truncaron los planes terroristas y ETA no fue capaz de inaugurar su campaña de terror hasta el 24 de agosto, dos meses y medio después de expirado el alto el fuego.