El líder del PP promete suprimir la Educación para la Ciudadanía e imponer el castellano
Tenso ambiente con la presencia de Gallardón en un acto electoral delPP
Gallardón permaneció serio y pensativo durante el tiempo que duró el acto del PP
Alberto Ruiz-Gallardón llegó a tiempo desde Moscú y acudió a arropar a Mariano Rajoy en el primer gran acto público del Partido Popular tras la crisis del pasado martes, cuando el líder de los populares comunicó al alcalde que quedaba excluido de las listas para las elecciones de 9 de marzo. El gesto no logró rebajar la tensión que todo el asunto ha generado en el partido, y que provocó que este domingo el primer edil madrileño y la presidenta de la comunidad, Esperanza Aguirre, no se saludaron. Ni siquiera se miraron a la cara. La militancia del PP que ayer acudió al pabellón de Ifema de Madrid, en el que el partido clausuraba su conferencia sobre educación, agradeció el gesto de Ruiz-Gallardón con un sonoro aplauso. El alcalde acababa de regresar de una visita oficial a la capital rusa invitado por su homólogo Yuri Luzhkov, y se presentó en el recinto ferial con cara de cansancio y sólo acompañado por el vicealcalde Manuel Cobo y por la delegada de Urbanismo, Pilar Martínez. Mientras, la cúpula del PP celebraba en una sala próxima una reunión con expertos en educación que han aportado ideas para la elaboración del programa electoral del partido. El número dos de la lista por Madrid, Manuel Pizarro, no acudió al evento. Concluida la reunión con los expertos, los dirigentes populares acudieron al salón donde iba a celebrarse la clausura. Castellano obligatorio El presidente del PP, Mariano Rajoy, prometió de manera solemne que si el próximo 9 de marzo gana las elecciones obligará «por ley» a que el castellano se enseñe en todas las comunidades de España y «en todas las etapas educativas». El castellano, recordó, es la «lengua común de todos los españoles» y es hablada por más de 500 millones de personas en todo el mundo. «¿Conocen un país en el que los niños no puedan estudiar en su lengua?», se lamentó. Rajoy cosechó la mayor ovación de la mañana cuando anunció que, si llega a La Moncloa, suprimirá la asignatura de Educación para la Ciudadanía. La alternativa que propuso fue la del «sentido común»: integrar la «formación cívica» en las «materias propias de los conocimientos sociales» y «reforzar el estudio del orden constitucional, de las instituciones europeas y de los derechos humanos». «Yo no quiero adoctrinar, quiero libertad», clamó. También garantizó que llevará a cabo una profunda reforma del sistema educativo, basada en un gran pacto de «estrategia nacional», acordado con la oposición, los agentes sociales y los especialistas de educación. Todo ello, dijo, para que la «educación no se convierta en una hipoteca para economía española». Entre las prioridades de un hipotético Ejecutivo popular también situó reducir al 10% el abandono escolar en dos legislaturas, potenciar el inglés desde los tres años, intensificar la enseñanza de internet y homogeneizar los estudios en todas las comunidades autónomas para igualar en oportunidades a todos los alumnos españoles con independencia a su lugar de residencia. Para este último objetivo, también anunció la creación de un fondo para la cohesión en la educación. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, aseguró que el modelo educativo del PP, que defiende la «libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos», será la clave de la victoria de Mariano Rajoy en la próximas elecciones generales. Al término de su intervención, Rajoy volvió a saludar a Aguirre, a Ruiz-Gallardón y al resto de los dirigentes populares que le acompañaron hoy. Tras despedirse del líder del partido, y sin abandonar el gesto adusto que lució toda la mañana, el alcalde abandonó el acto de manera apresurada, sorteando los besos y abrazos de los militantes. El resto de los dirigentes del PP, relajados y sonrientes, salieron minutos después.